8-22: mi (casi) desconexión digital

Como viene siendo habitual, en agosto me tomo un descanso con los blogs y redes sociales. He dejado todo programado y solo he pasado para, ocasionalmente, contestar a comentarios y cosas así. Por supuesto, cuando una trabaja con ordenadores, la desconexión digital es complicada, y más cuando tienes un proyecto entre manos como el mío (os conté cómo elijo los próximos proyectos aquí), que implica documentación que en muchos casos solo se encuentra o amplía en internet. Pero en general me he mantenido lo más alejada posible de internet.

Aparte de empaparme de Egipto (¡no queda nada para el viaje!), visité el Museo Geominero y el Museo Nacional de Ciencias Naturales, además de pasar una estupenda semana de vacaciones en Bélgica y Holanda. Pero todo eso lo contaré con más calma a partir de septiembre.

Déborah F. Muñoz en La Haya

Mis apariciones como autora, relatos cortos y proyectos creativos…

Escribí algunos relatos cortos, pero los dejo en la recámara ^^

Mis viajes, exploraciones y aventuras:

Nada por aquí salvo una visita al Museo Geominero, otra al Museo Nacional de Ciencias Naturales y, por supuesto, el viaje a Bélgica y Holanda. Todo os lo contaré en breve.

Mis opiniones de lectora y cinéfila, eventos…:

Hice la reseña de las siguientes películas:

  • Vi muchas y preparé las reseñas, pero no las he publicado todavía.

Comenté los siguientes libros:

  • Cautivar – Vanessa Van Edwards (5/5): un libro muy práctico para ayudarte a mejorar tus habilidades sociales, explicando cómo leer los rasgos más importantes de una persona y cómo actuar en función de esos rasgos.
  • SOS probióticos – José Antonio Barroso (5/5): práctico para entender qué son los probióticos, qué papel juegan en nuestra salud y cómo podemos encontrarlos sin desactivar.
  • Las heroínas también tienen miedo – Valeria Alonso (2/5); tiene una gran calidad literaria y artística, reflexionando sobre muchos temas, pero no hay ninguna tensión fuera de su mundo interior.

Reseñas de cómic:

  • Pronto…

Vídeos:

  • Tampoco nada ^^

En meses anteriores…

Enero: ¡Nueva antología!

Pues aquí estamos. Nuevo año, mismo formato. Empiezo contando lo que ha pasado este mes. Las vacaciones de Navidad solo fueron interrumpidas para publicar un último resumen de lo mejor de lo mejor, un resumen de mi 2021 de escritora y viajera y otro de todas las lecturas, películas, actividades culturales de 2021… Y las verdaderas vacaciones empezaron en la tercera semana de enero… El plan inicial era Grecia, pero con la sexta ola… al final acabé en la Comunidad Valenciana. Entre unas y otras, tuve tiempo de publicar una nueva antología, 49 trozos ilustrados, esta vez recopilando los mejores relatos ilustrados del reto de portadas prediseñadas

En enero publiqué 3 relatos cortos, 3 reseñas de cine, 1 reseña de serie, 12 reseñas de libros, 2 reseñas de cómic, 2 vídeos resumen de mis viajes, 2 crónicas de cosas interesantes que hacer por Madrid, 1 crónica de viaje y os hablé de los museos y espacios que me encantan de Madrid.

Febrero: Japan Weekend y castillos

La primera quincena de febrero fue tan tranquila como la segunda llena de actividad. El primer hito de febrero fue la Japan Weekend. Hay motivos para seguir yendo (aunque solo sea el ambiente que se respira) pero conforme ha ido aumentando su precio a ido bajando tanto la calidad de los stands como la de los talleres y actividades del evento. Yo estuve con mi sala de esgrima (la antigua) echándoles un cable y dando cursos de ropera y de espada y broquel. Fue toda una experiencia, agotadora, pero interesante.

Déborah F. Muñoz en el Castillo de Manzanares El Real
Déborah F. Muñoz en la Japan Weekend

Tuve mucho jaleo aparte de la Japan. Celebraciones familiares, acompañar a una amiga en un momento difícil, y además cambié de sala de esgrima histórica. Mis motivos han sido muchos, y el cambio no puede ser más radical, pero creo que me vendrá bien.

Lo mejor del mes, sin duda, fue la excursión al Castillo de Manzanares El Real, que llevaba meses queriendo hacer. Es la primera de muchas, espero. Tengo un mapa lleno de castillos que quiero visitar, por no hablar de los innumerables pueblos con encanto que quedan cerca de Madrid… Y no tan cerca…

Para rematar, este mes, además de hablar del género romántico contemporáneo, publiqué 4 relatos cortos, 9 reseñas de cine, 12 reseñas de libros, 1 reseña de cómic, 1 vídeo resumen de mis viajes, 3 crónicas de viaje.

Marzo: encuentros de esgrima y ajetreo

Marzo estuvo marcado por el Reyno de Castilla, el evento más esperado de esgrima histórica en el que logré una plaza a base de estar superpendiente refrescando la página cada pocos segundos. Fue muy divertido y aprendí mucho tirando con gente de distintas salas. Lo bueno es que ya he aprendido a defenderme y no dejo apenas huecos, pero a la hora de atacar todavía no me siento segura, especialmente con desconocidos… ¡queda mucho que mejorar!

Este mes de calima apocalíptica también me han puesto mi tratamiento para la EM, lo que me deja siempre para el arrastre, aunque por suerte soy muy buena gestionando mi tiempo, cosa de la que os hablé en una entrada sobre lo mío con la Gestión del tiempo. Prueba de ello es que, aunque he estado hasta arriba en el trabajo, todavía he encontrado hueco para hacer una escapadita a Sigüenza y a avanzar con mi próximo proyecto.

Abril: calma y cambios

Este mes ha sido de echar el freno y replantear muchas cosas. Por ejemplo, he decidido que voy a seguir escribiendo relatos, pero no necesariamente para publicarlos en el blog, sino para otra clase de cosas, como presentarlas a concursos. Sí, sé que ganar concursos literarios es difícil, se presenta mucha gente y a veces hay tongo, pero ¿y si lo consigo? Motivación y dinero en el bolsillo. ¿Que no? Siempre pueden acabar en el blog igualmente…

También estuve haciendo otra purga de libros en mi biblioteca y eso condujo a la reflexión de cómo organizo los libros de mi biblioteca. Y, por primera vez, aparecí en los agradecimientos de un libro, Metaversos, de Oscar Peña, un tema superinteresante en el que he explorado un poco con escuchas y análisis de grafos.

Mayo: la odisea griega

Mayo es un mes en el que empieza el ajetreo. El buen tiempo invita a hacer escapadas y el calendario se va cargando de actividades, buena parte de esgrima histórica, como la inauguración de nuestra nueva sala en Arroyomolinos o Espadas de la Meseta. Además, he estado hasta arriba en el trabajo y la inestabilidad atmosférica empeora mi fatiga y me deja para el arrastre, pero he aguantado como una campeona porque sabía que al final de mes llegaba la recompensa: mis vacaciones en Grecia.

Podría haber sido Egipto, un viaje que retrasé una vez más porque recomiendan ponerse la vacuna de la fiebre amarilla y por mi tratamiento no me puedo vacunar hasta junio. Pero luego resultó que esa vacuna es de virus atenuado y que, con mi tratamiento, de atenuado nada, así que no me la debo poner a no ser que sea totalmente imprescindible. En fin, lo dejaré para después del verano (a ver si no pasa nada que lo vuelva a retrasar).

El caso es que, suerte la mía, pillé un buen resfriado por culpa del aire acondicionado del trabajo justo antes de marcharme (¡no era Covid, y además lo empeoró la alergia!), así que estuve hasta el último momento con miedo a no poder irme. Y luego, para rematar, estuve bastante descompuesta los primeros días del viaje. Pero aun así fue alucinante y tengo muchas cosas que contar

Déborah F. Muñoz en Grecia

Junio: ferias y celebraciones

Junio siempre ha sido un mes complicado, porque se junta la Feria del libro con las celebraciones de varios cumpleaños, incluyendo el mío. Por eso, he estado bastante ausente de las clases de esgrima, a pesar de lo cual he estado cargadita de actividades.

Una de ellas fue el evento de Brandwatch, donde hablé de cómo apliqué, a una escucha social del Metaverso, una capa adicional de Análisis de Grafos, con resultados de lo más interesantes. Creo que mi charla estuvo muy bien considerada y, además, el evento me dio la oportunidad de visitar una terraza espectacular desde la que se veía Madrid desde un punto de vista privilegiado…

También estuve, por supuesto, en la Feria del libro. Primero hice una visita rápida entre semana, de aprovisionamiento, que se saldó con la maleta llena y la cartera vacía (aunque me contuve y me ceñí al presupuesto, así que no tuve que tirar de tarjeta de crédito). Luego, fui a algunas charlas de la LitCon (se acabaron los días en los que iba absolutamente a todas, y menos ahora, que no hay picnic ni gynkana: solo me metí en las que me interesaban mucho) y me reencontré con buenos amigos.

Además, volvimos a organizar el III Picnic de Lectores en Apuros. Justo cuando estaba llegando, mi maleta, la que a tantas ferias y eventos literarios me ha acompañado, reventó. Me lo tomo como una señal: se ha acabado lo de ir cargada con mis libros, de acá para allá. Si me encuentro con alguno de mis lectores y los quieren, ya sabe dónde está Amazon. En cuanto a los pocos ejemplares que me quedan en stock… bueno. Ya veré qué hago con ellos.

Justo después del Picnic, me pusieron la cuarta dosis de la vacuna, que me dejó para el arrastre varios días en combinación con la ola de calor. También empezaron (por fin) mis sesiones de rehabilitación para el bruxismo (una auténtica tortura). Luego llegaron las (agotadoras) celebraciones de cumpleaños. Y es que, entre la familia y los diferentes grupos de amigos, ¡se alargan casi dos semanas! He cocinado muchas tartas de Guiness este año…

Y a mediados de mes firmé un contrato que me hace mucha ilusión… y del que se hizo spoiler en la primera presentación de un libro a la que asistí desde hace muchos años. Ya puedo anunciar que ¡soy una escritora Anaya! El libro tratará sobre mi especialidad, gestión del tiempo, en un ámbito donde esos consejos son muy necesarios: la oficina.

También fui a una exposición de Cómics en Caixaforum y empezamos la jornada intensiva en el trabajo (¿os conté que me han mejorado las condiciones?), lo que me vino de perlas para avanzar con el libro.

Julio: A tope con la jornada intensiva

El mes de julio decidí dedicarlo a avanzar proyectos en modo ninja. Foco uno: el libro de gestión del tiempo aplicado al ámbito laboral. A ver, no es que corra prisa. Al menos, no tanta. La fecha de entrega tope era el 30 de noviembre. Hice un calendario de entregas que acababa a mediados de octubre, con un buen margen. Pero, con dos días de vacaciones extra, teniendo las tardes libres y pudiéndomelo permitir, ¿por qué no quitarme de encima la presión antes de mis próximas vacaciones? Así que esa fue mi primera quincena de mes: dándole caña al teclado cada día hasta entregar el libro a mi editor a mediados de mes.

Hablando de escribir, os conté por qué creo que el escritor muere tres veces. Y entré en mi segunda quincena de julio dándole caña… al proyecto Nefertari. Ya sabéis que hace años que vengo diciendo que quiero escribir una novela del Antiguo Egipto, después de varios cursos de egiptología y con el viaje a Egipto a la vuelta de la esquina, es el momento. Así que me he puesto a tope con la documentación, y así pasé mi segunda quincena de julio: entre libros sobre historia de Egipto y cursos de jeroglíficos.

Pero no es como si me hubiera quedado en casa encerrada todo el mes. Aproveché además para quedar con amigos y, entre otras cosas, ver la Exposición de Hijas del Nilo (qué sorpresa, sobre mujeres en el Antiguo Egipto XD). Bendito verano, ¡cómo lo aprovecho! Agosto será un mes más relajado en lo digital (vacaciones digitales todo el mes, como de costumbre), pero hay a la vista un viaje y mucho trabajo con el proyecto Nefertari…

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