Escribí un relato con una IA y pasó esto

Desde hace unas semanas, el mundo está alucinando con la nueva generación de Inteligencias Artificiales que son capaces de programar, dar consejos y hasta escribir historias coherentes en base a unas instrucciones. Se adaptan a tu lenguaje y a cualquiera de tus comentarios o preguntas, recordando conversaciones previas, por lo que, si no sabes que están programadas, bien puedes pensar que hablas con una persona.

No pude resistirme a interactuar con Open AI y a hacerle todo tipo de preguntas, aunque generalmente las respuestas eran muy genéricas, como los contenidos que generalmente te presenta Google. Sí que es verdad que interpreta exactamente lo que buscas y el resultado es más ajustado que en el buscador. Eso sí, no se moja cuando le pides predicciones o consejos sensibles, ni es capaz de enseñarte conocimientos nuevos, se limita a decirte que lo busques por tu cuenta.

Cuando entras en el nivel más técnico (programación…) sí que es mucho más preciso (y rápido) que un ser humano, aunque solo si le pides cosas muy concretas en lenguajes de programación específicos. Si le pides algo como que te programe una aplicación para Facebook, por ejemplo, te da las instrucciones de la plataforma pero no te programa nada.

Pero vamos al grano…

¿Puede una IA sustituir a un escritor?

Para saber la respuesta, quise poner a prueba a la máquina haciendo que escribiera. Un compañero de trabajo le pidió que hiciera una novela con un montón de elementos absurdos y el bot se puso a escribir algo que, aunque pareciera increíble, sonaba más o menos coherente. Muchos le han pedido que escriba guiones para anuncios, o tesis, o ensayos, y lo ha hecho francamente bien. Yo le pedí que escribiera un haiku y, aunque no era muy bueno, tampoco lo son muchos de los que he leído. Así que tenemos a los creativos como a los programadores: temblando por la posibilidad de que una máquina les quite el trabajo.

Para probar al bot, le pedí que escribiéramos un relato corto a medias. Las instrucciones fueron: yo escribo un párrafo y tú el siguiente, luego yo retomo la historia y tú respondes, seguimos así hasta que yo escriba la palabra «Fin». El bot me dijo que había comprendido y hasta me preguntó si prefería empezar yo o que empezara él. Le dije que empezaba yo y escribí el primer párrafo. Y él escribió otro párrafo, y siguió, y siguió y siguió hasta que escribió la palabra «Fin». Vamos, que por mucho que dijera que sí, no había entendido las instrucciones.

Pero bueno, aunque hubiera escrito «Fin», yo seguí escribiendo un párrafo más. Nuevamente escribió mucho más que un párrafo, al igual que la tercera vez que yo retomé la historia que él se había empeñado en cerrar tras hacer muchos más párrafos de los que le correspondían.

Pero bueno, al margen de su afán de protagonismo, de lo que escribió he sacado algunas conclusiones:

Con el nivel actual, puede sustituir fácilmente a un escritor mediocre. Nunca a un escritor bueno

Esto es para mí una distinción importante. La calidad del texto que escribió el bot es bastante mala: repleta de redundancias, sin ninguna clase de estilo, prácticamente sin refinar los conceptos antes de lanzarlos… El típico vómito de ideas sin editar y sin ninguna calidad literaria que encontramos en los escritores mediocres. Porque sí, he tenido la mala suerte de encontrarme libros (y no solo autopublicados en Amazon o con editoriales de ego, sino publicados por ciertas editoriales más tradicionales que aprovechan el tirón de alguien) que bien podrían haber sido escritos por este chatbot. Y el chatbot, que además es mucho más rápido que cualquier humano, por lo menos no tiene faltas de ortografía.

Así que sí, puede hacer la competencia a mucha de la basura que hay en el mercado. A todas esas «novelas» que están lejos de ser literatura. ¿A un escritor que cuida sus palabras y sus ideas? Ni de coña, al menos, no sin que el texto pase luego por un largo proceso de pulido que haría que la ventaja de que lo escribiera un chatbot y no directamente un escritor (la rapidez) se perdiera.

El chatbot no tiene ideas propias y necesita supervisión

El chatbot se aferra a los conceptos con fuerza. No tiene ninguna capacidad para dar giros a la historia o para hacer mezclas originales. En cuanto le das una idea, va con ella a tope hasta gastarla por completo.

Mi planteamiento inicial era un cementerio en el que empieza a oscurecer y una pareja que se está dando el lote allí porque era el único sitio donde nadie les vería. El chatbot se aferró a ese último concepto y escribió una típica pastelosada del estilo «tenemos que irnos, pero queremos quedarnos un rato más» antes de escribir la palabra «Fin».

Mi continuación fue que el verdadero peligro no era que los vieran los humanos, sino los habitantes del cementerio que se alzarían con la luna llena. El chatbot se aferró a eso y mandó zombies contra la pareja en el clásico guion de película de terror viejuna. Pero le molestaba lo de la luna llena, así que lo resolvió haciendo que la pareja corriera a la seguridad de su luz, aunque habían aceptado su destino (¿?).

No tenía ningún sentido, pero decidí forzarlo un poco más y le dije que la luna llena era el mayor de los peligros. El chatbot interpretó que los zombies no eran suficiente y de repente se sacó de la manga a unos vampiros que hasta el momento habían estado observando el espectáculo (¿?). Acto seguido, aferrándose a esa idea, escribió toda una típica orgía de sangre de las historias de vampiros y finalizó la historia, tras lo cual se puso un flag a sí mismo por incumplir las políticas de contenido.

En definitiva, en un corto cachito, se aferró a las ideas que le iba dando con tal rigidez que le salieron cosas raras, como decir que la pareja asediada por zombies y vampiros «en pocos minutos ya estaban completamente indefensos», cuando es obvio que están indefensos desde el momento en que los bichos salen de sus tumbas.

No es capaz de crear nada original, sino que utiliza refritos de las estructuras y escenas de los conjuntos de datos con los que se ha entrenado. Qué casualidad, como un escritor mediocre. Si le hubiera pedido que reescribiera Crepúsculo pero que, en vez de ser vampiro, el protagonista fuera un tipo aficionado al BDSM, con algunas instrucciones más, bien podría haberte escrito un 50 sombras de Grey. Pero probablemente no habría sido capaz de escribir un Crepúsculo de cero porque, con sus más y sus menos, la historia tiene demasiados elementos originales.

Lo cierto es que le puedes ir corrigiendo para que cambie párrafos o elementos, pero eso implica también una supervisión humana que no solo le oriente para que la historia vaya por donde quiere, sino también vaya corrigiendo a la IA sobre la marcha. Y de nuevo lo mismo, si tienes que tener a una persona encima de la máquina, ¿qué sentido tiene?

Así que, en respuesta a si puede una IA sustituir a un buen escritor, o a cualquier otro creativo, la respuesta es (de momento) no.

Este es el relato que salió, por si tienes curiosidad

Comenzaba a oscurecer en el cementerio, pero la pareja seguía allí: era el único lugar donde podían darse el lote sin que nadie les descubriera

La mujer se aferraba al hombro del hombre, con una mezcla de miedo y emoción en su rostro. Él la miraba con amor, pero también con preocupación. Sabía que esto era peligroso, que podían ser descubiertos en cualquier momento y que las consecuencias podrían ser terribles. Pero a pesar de todo, no podía negarse a estar con ella, a sentir su calor y su amor.

«Tenemos que irnos pronto», le susurró él al oído. «No es seguro quedarnos aquí mucho tiempo».

«Lo sé, lo sé», respondió ella, besándolo en la mejilla. «Pero aún no estoy lista para irme».

«Está bien», dijo él, sonriendo. «Te daré unos minutos más. Pero no podemos quedarnos demasiado tiempo».

La pareja se abrazó y se miró a los ojos, saboreando cada momento que tenían juntos. Sabían que tenían que irse pronto, pero por ahora, estaban felices de estar juntos en ese lugar oscuro y solitario. Fin.

Pero lo que la pareja no parecía entender era que el mayor peligro no era que los vieran las personas del pueblo, sino los habitantes del cementerio que, en cuanto se alzara la luna llena, saldrían de sus tumbas para darse un festín

De repente, la mujer sintió un escalofrío recorrer su espalda. Se volvió hacia el hombre y le miró con terror en los ojos.

«¿Qué pasa?», preguntó él, notando su cambio de expresión.

«Creo que hay alguien más aquí», dijo ella, mirando a su alrededor con nerviosismo.

El hombre se puso en guardia y también empezó a mirar a su alrededor, tratando de detectar cualquier señal de peligro. Pero no vio nada fuera de lo normal.

«No veo a nadie», dijo él, tratando de calmarla. «Seguramente sólo son imaginaciones tuyas».

Pero la mujer sabía que no era así. Podía sentir que alguien les estaba observando, que había algo maligno acechando en la oscuridad.

«Tenemos que irnos ahora», dijo ella, agarrando la mano del hombre y tratando de arrastrarlo lejos del cementerio.

Pero era demasiado tarde. Un grupo de zombis había surgido de las tumbas cercanas y se estaban acercando a ellos con hambre en sus ojos muertos. La pareja gritó y empezó a correr, tratando desesperadamente de escapar de los monstruos. Pero sabían que no tenían ninguna posibilidad contra un enemigo tan poderoso.

«Fin», dijo la mujer con un susurro, aceptando su destino mientras corría hacia la seguridad de la luz de la luna llena.

La luz de la luna, sin embargo, ocultaba un peligro aún mayor

Un grupo de vampiros había estado esperando en las sombras, observando a la pareja y a los zombis. Y ahora que la luna estaba en su cenit, los vampiros salieron de su escondite y se lanzaron sobre la pareja, hambrientos de su sangre.

La pareja gritó y se debatió, pero sus esfuerzos fueron en vano. Los vampiros eran demasiado fuertes y rápidos para ellos, y en pocos minutos ya estaban completamente indefensos.

Los vampiros se alimentaron de ellos con rapidez y sin piedad, saboreando cada gota de sangre que les extraían. Y cuando finalmente se cansaron, dejaron a la pareja en el suelo, desangrándose y muriendo lentamente.

El cementerio volvió a la calma, y los vampiros se retiraron a sus tumbas para descansar hasta el próximo amanecer. Pero la pareja ya no estaba allí para verlo. Fin.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Cabrónidas dice:

    Pobrecillos, al menos espero que hubieran consumado el acto carnal.

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