Las dos amigas eran polos opuestos: una alta, delgada, preciosa, de voz melodiosa y sonrisa permanente. La otra baja, rechoncha, fea, de voz desagradable y ceño perpetuo. Nadie entendía muy bien por qué Bella y Bestia, apodadas así desde que tenían uso de razón, iban siempre juntas, pero había dos versiones mayoritarias: La primera era que eran como el yin y el yan, que se complementaban a la perfección. La segunda, que Bella prefería la compañía de su amiga porque por contraste parecía más guapa, mientras que Bestia se beneficiaba de la popularidad de la otra.
Fue idea de Bella que se disfrazaran la una de la otra. A Bestia le pareció bien hasta que vio la horrorosa máscara que su amiga se iba a poner para imitarla. Fue entonces cuando propuso que se pusieran bolsas en la cabeza que anunciaran sus identidades cambiadas. Era una solución rápida e ingeniosa, como todas las que daba Bestia, por lo que la amiga guapa aceptó la propuesta.
Lo que Bella no sabía era que el agradable olor de la bolsa que le dio Bestia, que tanto agradeció, enmascaraba una sustancia tóxica de efecto lento con la que se envenenaba cada vez que inhalaba. Por suerte, casi al principio de la fiesta se quitó la bolsa para enrollarse con su novio y ya no se la volvió a poner salvo cuando le preguntaban de qué iba vestida, por lo que sólo enfermó.
Detuvieron a su amiga mientras la visitaba en el hospital, por lo que Bella pudo escuchar su confesión y su motivo: que eran como el yin y el yan y, por tanto, se complementaban pero a la vez intentaban destruirse. La ira invadió a la enferma.
Maldita sea, ¡se me ha adelantado!, pensó, tomando nota mental de quemar la hoja de papel con la letra de Bestia, que había preparado diligentemente para que cuando le clavara el cuchillo en la yugular pareciera un suicidio.
Este relato fue un ejercicio de escritura creativa para Beliterature. Las inspiraciones eran un vídeo y una imagen, pero el vídeo no pude verlo, así que me basé en la imagen, que era una chica con una bolsa de papel en la cabeza en la que ponía «I’m pretty»

¡Fua! Éste relato sí que estuvo muy fuerte y hasta perturbador, aunque es una clara realidad de lo que suele ocurrir hoy en día entre ciertas amistades.