Cuando mires tu lista de tareas (algo que debes revisar frecuentemente), tienes que preguntarte si realmente es necesario hacer todo lo que haces. Parece una tontería, pero muchas veces hacemos las cosas por inercia, porque las hemos automatizado de alguna manera y seguimos haciéndolas de forma mecánica.
Es increíble la cantidad de cosas que hacemos porque siempre las hemos hecho o porque sí, simplemente. En el trabajo, a veces incluso hemos heredado esas tareas de nuestros predecesores y nuestros compañeros, y es de lo más común que aceptemos esa carga de trabajo absurda como parte del paquete que viene con el puesto de trabajo, sin cuestionarlo.
Por eso mismo, cuando es en el trabajo muchas veces hay que preguntarlo. Haz la prueba: localiza esas tareas cuestionables y comenta de modo informal al cliente o al jefe:
“Oye, estamos haciendo esto y dedicamos tantas horas a la tarea, que podríamos dedicar a esto otro, que es más importante… ¿realmente es necesario seguir con ello?”
Muchas veces (más de las que imaginas) te responderán:
“Ah, pues mejor dedica esas horas a esta otra cosa que es más importante, porque no es tan necesario como pensábamos”.
Créeme, esa pregunta te quita muchísimo trabajo y muchísimo tiempo. En cuanto a las tareas que haces en casa, es tan fácil como hacer la reflexión y eliminar la tarea si esta no aporta nada, o si simplemente no aporta tanto como muchas otras cosas que tienes que hacer y que esperan un hueco en tu agenda.
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