Sé que hay innumerables razones para que no te pongas ya con esa tarea importante pero poco apetecible que tienes pendiente: que si no está perfecta, que si tengo otras cosas que hacer, que si todavía queda mucho tiempo…

Pero no son razones, son excusas. Esa tarea es importante, tarde o temprano tendrás que hacerla. Si las demás cosas que estás haciendo no tienen tanta importancia y no son urgentes, estás procrastinando. Y procrastinar sale caro.

Si procrastinas, acabarás teniendo que hacer la misma tarea, pero en peores condiciones. Quedará poco tiempo, así que te invadirá la tensión y el agobio que añadirán estrés innecesario a tu vida. No le podrás dedicar todo el tiempo necesario, porque irás acelerado, así que puede que te dejes detalles importantes o que no salga tan bien como podría haber sido de haberlo hecho con tranquilidad. Puede que ni siquiera acabes a tiempo y eso tenga consecuencias para ti.

Si te quitas la tarea de encima, en cambio, sentirás un profundo alivio ahora que no pende sobre ti. Además, será más difícil que pases cosas por alto y que no la dejes completamente fina. Y el resto de tu planificación fluirá mejor ahora que no das prioridad a tonterías para no centrarte en lo importante.

Así que no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy y trágate ese sapo: tu cuerpo y tu salud mental te lo agradecerán.

Sígueme en…

O apúntate a la newsletter y no te pierdas nada.

El método completo de gestión del tiempo…

En casa

En el trabajo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *