Se nos da fatal demorar la recompensa inmediata por una recompensa futura. Aunque esa recompensa futura sea mayor, nuestro cerebro está programado para pensar a corto plazo y preferir algo sólido ahora antes que algo posible en el futuro.
No obstante, demorar la recompensa inmediata es imprescindible si queremos que salgan adelante las tareas y trabajamos por conseguir objetivos más ambiciosos. Y es que generalmente el camino hacia objetivos ambiciosos suele estar plagado de tareas aburridas. Sí, la recompensa es muy gratificante, ¿pero me voy a poner ahora a hacer este tostón cuando podría estar haciendo algo mucho más agradable y menos productivo?
Todos tenemos esa lucha y conflicto, yo la primera. Siempre tengo cosas más interesantes que hacer que ponerme a bucear en tochos académicos y tumbas tebanas, pero si quiero acabar mi novela histórica en algún momento necesito tener ciertas informaciones que no puedo extraer de ninguna otra forma. La tentación de ponerme a escribir otra novela menos complicada es grande. Pero le echo fuerza de voluntad porque realmente quiero acabar la que tengo entre manos.
La fuerza de voluntad e intentar pensar un poco más en el futuro son la clave, y aquí te doy algunos consejos para resistir la tentación de la recompensa inmediata:
- Visualízate disfrutando de esa recompensa futura. Si en tu imaginación sientes todas esas emociones positivas que tendrás cuando alcances el objetivo, te centrarás más en alcanzarlo.
- Reflexiona sobre por qué tienes el impulso de realizar la recompensa inmediata y busca alternativas afines para que no consuman tanto tiempo. En mi caso, por ejemplo, me di cuenta de que quería ponerme con otra novela más ligera porque no me gusta estar siempre con el mismo género. Por eso escribo tantos relatos cortos: no me llevan mucho tiempo, pero mato el gusanillo de hacer algo distinto y puedo continuar con el proyecto grande casi en seguida.
- Márcate un calendario de recompensas inmediatas que no rompa tu impulso. Por ejemplo, yo tengo muy claros los momentos que voy a dedicar a la novela, y me recompenso escribiendo un relato corto cuando he revisado x artículos o avanzado x páginas. Así, si me dan ganas de escribir otra cosa mientras estoy con mi novela, pienso: «acabo esto y lo escribo» y no lo escribo de inmediato porque «no tengo en mi calendario un hueco para eso pero es lo que me apetece».
- Elimina distracciones. Es una tontería, pero muchas veces la tentación no te viene de dentro, sino de los innumerables estímulos externos que tenemos. Si estás centrado en algo y pita tu teléfono, te sientes tentado a mirar. Evitarlo es tan fácil como quitarle el sonido a las notificaciones.
No te engaño, no es fácil. Pero, como digo siempre, la fuerza de voluntad es como un músculo: cuanto más la uses, más fácil te resultará usarla. Así que haz todo lo posible para no perder el foco en esa recompensa futura, ¡y dentro de nada será una recompensa presente!
Sígueme en…
O apúntate a la newsletter y no te pierdas nada.
