Esta saga tiene centenares de ediciones en un montón de países y mucha publicidad, todo un best seller (incluso se hizo película, aunque a la autora no le gustó demasiado y por eso se niega a que haya nuevos intentos de hacer otras de la saga).

No me los quería comprar porque sabía que, como me gustara, me iba a dejar en la ruina. En cualquier caso, siempre había otra novedad en la sección de fantasía que parecía más interesante que la historia de unos cavernícolas.

Ese último punto quedó resuelto porque me tocaron cinco de los seis libros en un sorteo, así que solo tuve que comprar el último, lo cual fue tirar el dinero.

De qué van

Ayla, una cromañón, queda sola a los 5 años tras un terremoto y es adoptada por neandertales ante la insistencia de la curandera y el chamán de la tribu. Años después, Jondalar empieza un viaje junto a su hermano

Las reseñas

En resumen, me encantó el primero, pero la calidad decrece conforme avanzan los libros y el grosor aumenta en proporción a las muchísimas repeticiones que hay. Una auténtica tomadura de pelo. Pero vamos con las reseñas una a una:

1. El clan del oso cavernario

Me ha gustado un montón, sorprendiéndome gratamente. Esperaba un entretenido y ha resultado que no solo me ha enganchado sino que además me ha dejado con ganas de más.

¿La pega? Que hay partes en las que redunda un poco, y se hacía pesado a veces en algunos capítulos. Está muy bien documentado, cosa que me parece realmente perfecta, pero hay veces que la autora es excesivamente descriptiva precisamente por esa documentación previa, que le lleva a usar términos antropológicos que el lector medio no entiende. La parte no documentada (porque no hay datos históricos) es increíblemente imaginativa y me ha encantado, con esos toques de chamanismo (me encantan los chamanes) y esa sociedad tan sorprendente.

En cuanto a los personajes, me gustan todos y creo que no existe lector que no haya odiado a Broud. Ayla y sus intentos por encajar me parecen un gran punto en la historia, porque te muestra las grandes diferencias entre neandertales y cromañones.

Además, está escrito como lo pensarían los personajes y supera bastante la barrera de expresar con palabras lo que solo podían expresar con gestos.

2. El valle de los caballos

La autora sigue pecando de excesivo celo descriptivo, con excesivas descripciones técnicas. Además, redunda demasiado en ciertas cosas, haciendo algunas partes del libro un poco pesadas (especialmente en las que Ayla estaba sola). Otra pequeña pega es que intenta explicar todo el proceso mental que lleva a los personajes a realizar un avance técnico. Por cierto parece que todo lo inventaron ellos.

Por otra parte, la historia sigue siendo maravillosa y me ha gustado especialmente la última parte, que es cuando están juntos Ayla y Jondalar, así como cuando Jondalar y su hermano se asientan en algún lugar para pasar un tiempo con tribus diferentes a la suya. La descripción de la forma de vida de los cromañones es realmente curiosa (sorprende que fueran tan avanzados), y como siempre existe una parte de imaginación desbordante que me fascina.

3. Los cazadores de mamuts

De nuevo las repeticiones de cosas, de nuevo las explicaciones detalladísimas, de nuevo Ayla, y a veces Jondalar, parecen realizar todos los avances tecnológicos de la época: ya han hecho desde la doma de animales y lanzavenablos hasta las primeras agujas para coser.
Pero bueno, esos son los contras.

Los pros son muchísimos más. La historia mejora mucho al tener más personajes importantes esta vez, lo que da mucho juego. Nos encontramos con otra nueva sociedad, y con un grupo especialmente tolerante que tiene unas interacciones realmente interesantes. Destacan Ranec y Mamut, que desempeñan un papel importante en la integración de Ayla, que sigue siendo una inocente de cuidado.

También se integra un triángulo amoroso, y me da mucha pena Jondalar. No voy a decir más, no sea que os lo chafe. El caso es que se hace mucho hincapié en la falta de comunicación y en los malentendidos de las diferentes culturas, así como en los prejuicios que tienen sobre el clan.

4. Las llanuras del tránsito

Siento decirlo, pero la nota es resultado de una media aritmética a la antigua usanza, redondeando a lo alto. Las 300 primeras páginas fueron un Me lo leí por fuerza de voluntad en toda regla, me aburrí muchísimo y estuve a punto de dejarlo por imposible. Esta vez Auel se pasa tres pueblos con las descripciones: no te describe solo lo que pasa y el entorno más inmediato… te cuenta todo el ecosistema y ¡hasta cómo se formó el paisaje! Puede parecer que exagero, pero es que los personajes se mueven, y con ello cambian de paisaje y ecosistema, y vuelta a empezar. ¡Me estresaron muchísimo!

Cuando los dos están solos es algo monótono, por suerte a partir de la 320 o así la cosa mejoró muchísimo y volvió a la calidad acostumbrada, es decir, a un bueno. Pero claro, imposible ponerle un bueno después de un tercio del libro desesperada porque pasara algo.

Siguiendo con la parte buena, es interesante cómo desarrolla las diferentes sociedades de los pueblos por los que pasan y cuenta historias muy entretenidas, me gusta mucho la imaginación desbordante de Auel en ese aspecto.

5. Los refugios de piedra

Es el más flojo de los que llevo leídos, y eso que de este esperaba mucho más. Apenas pasa nada y volvemos a encontrarnos con innumerables repeticiones, tanto de cosas que pasaron en historias anteriores (que para colmo se explican varias veces) como de cosas del mismo libro (harta acabé de leer, cuando presentaban a Ayla, la frasecilla «lo primero que le llamó la atención fue el extraño acento…»).

Por otro lado, salvo algunos casos aislados, los zeldadonii son abiertos de mente y aceptan en seguida a Ayla. Por cómo se puso Jondalar cuando conoció su pasado no podía evitar pensar que habría más conflicto en este libro, pero apenas pasa nada y ni siquiera los antagonistas dan problemas serios. Pasa toda la historia en ver cómo son los zeldadonii y cómo integran a Ayla en su estructura, más el empeño de la Zeldadonii por hacer que Ayla sea una de ellos.

Ya está, aparte, claro está, de lo felices que son Ayla y Jondalar, su boda y tal, más algunas tramas secundarias que tienen siempre en común a Ayla ayudando a alguien.

6. La tierra de las cuevas pintadas

Decir que tengo un cabreo de narices es quedarse corta. Ya había postergado la compra y lectura mucho tiempo porque mi infalible instinto me decía que poco más de historia podía haber después del último libro. Pero ni siquiera mi instinto me podía preparar para semejante… mierda.

Los libros anteriores ya habían decaído y habían comenzado las repeticiones, pero al menos eran entretenidos: tenían cosas nuevas que contar, culturas y sociedades que explotar… incluso un hilo argumental más o menos lógico. Pero este libro carece de todo ello y se basa principalmente en dos cosas: descripciones interminables (especialmente de cuevas, y cuevas, y más cuevas) y repeticiones descaradas: no sólo de lo que pasó en libros anteriores (y te lo explican más de una vez, para colmo) sino párrafos enteros copiados y pegados una y otra vez, como los títulos de los personajes principales o la canción de la madre. No miento que dicha canción se repite completa al menos cuatro veces, y fragmentos de ella como diez, o así.

Vamos, que no hay nada aprovechable. Incluso las cien páginas que podrían haber planteado algo nuevo sufren de una tremenda falta de originalidad y recuerdan horriblemente en su desarrollo y su solución a lo que ocurrió en los cinco libros anteriores en situaciones similares. De todas formas, aunque hubieran sido originales, esas cien páginas no podrían haber compensado las ochocientas de tedio restantes. Sinceramente, no sé ni cómo he conseguido acabarme este libro. Para mí, Los hijos de la tierra acaba con Los refugios de piedra. Me siento estafada. 

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