Baila. Sin preocuparse por hacerlo mal, con desenfreno. La gente que pasa por la concurrida calle piensa que está loca o que es artista callejera. Se ríe de los primeros y rechaza las monedas de los segundos. Hasta que llega él, y se une. Ella sonríe. Poco a poco los bailes se amoldan, armonizan. Y con un baile loco en medio de la calle, nace el amor.

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