Hace quince años, decidí que quería escribir una novela histórica. Como me gustan los retos, también decidí que sería del Antiguo Egipto, una civilización que siempre me obsesionó.
Luego me di cuenta de que había más de 3000 años para elegir el periodo en el que ambientaría mi obra. Me había metido en un buen fregado yo sola. Fue fácil acotar: quería que la protagonista fuera una gran figura femenina de Egipto, no me llama la época ptolemaica (más griega que egipcia), y, cuanto más atrás en el tiempo, más difícil es encontrar documentación, lo que descartaba el Imperio Antiguo y el Imperio Medio. Además, en el Imperio Nuevo había demasiado salseo documentado como para pasarlo por alto.
Había reducido mi búsqueda a un periodo de 500 años. En una civilización donde todo lo que nos ha llegado tiene un claro sesgo masculino, son pocos los nombres de mujer que emergen cuando estás en una fase de investigación más superficial.
Hatshepsut y Nefertiti eran demasiado obvias y explotadas. Tiy también tenía su encanto pero, en cuanto leí por primera vez sobre Nefertari, supe que sería ella. ¿Por qué? Pues no solo por ser la segunda figura más representada de Egipto (tras Ramsés II), lo que facilita seguirle los pasos. También por muchos detalles interesantes que encontré sobre ella.
Algunas curiosidades sobre Nefertari
- Asumió un papel político y religioso que no volvería a alcanzarse por ninguna mujer hasta los tiempos de Cleopatra. De entre todos sus epítetos y titulatura, el considerado más relevante al unísono es el de nebet-tau-nebu (Señora de Todas las Tierras) y el de nebet-tui (Señora de las Dos Tierras o Soberana del Doble País, refiriéndose al Alto y el Bajo Egipto), título reservado siempre a los faraones y no a sus esposas. Está atestiguada su aplicación únicamente a Nefertari entre el resto de mujeres de faraones. Eso sugiere su ejercicio de poder en los asuntos seculares y desvela la gran importancia que tuvo, equiparándose en cierto modo al faraón.
- La función pública de Nefertari no sólo se limitó a los asuntos nacionales. Se extendió para abarcar la escena internacional, con un intercambio de cartas documentado con la reina hitita. También hay sospechas de que su intervención fue clave en el primer tratado de paz de la historia.
- En Abu Simbel se la divinizó en vida en el pequeño templo de Hathor consagrado para ella; honor que no se le concedió a ninguna otra reina egipcia.
- Ella siempre apareció con el rey en público, en ocasiones del estado y en las ceremonias religiosas.
- Su tumba está considerada la “capilla Sixtina del Antiguo Egipto” e incluyó innovaciones en la técnica que no volverían a verse hasta los griegos.
- El amor de Ramsés II por ella es ampliamente conocido y va más allá de su belleza. Tenía alrededor de cuarenta años cuando murió y seguía siendo “Por la que Brilla el Sol”.
Todo eso, y el hecho de que tanto novelas como ensayos se centraran tanto en Ramsés, pero no en ella, fue lo que me decidió a elegirla. A lo largo de los años he ido desentrañando el puzzle, pero descubrí tantas cosas que decidí que también debía compartirlas más allá de una novelización de su vida, de ahí el libro con su biografía.
¿Y en cuanto a la novela? Pues está casi acabada, y es una historia fascinante… pero ya os iré diciendo qué es de ella.
