Lilith miró por última vez al niño, justo antes de marcharse de la mansión. La verdad, ese pequeño de carácter empecatado la había acabado robando el corazón, a pesar de que su primer día como niñera había estado a punto de acabar con ella. Al final decidió llevárselo consigo. Después de todo, ahora que había logrado su objetivo, asesinar a su padre, un corrupto político viudo, el pequeño no tenia a nadie más que se ocupara de él.
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Escribí este relato en septiembre de 2012 para la consigna de ese mes en el foro de Adictos a la escritura. La palabra era empecatado.
Todas las historias y personajes de este blog son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
