Necesitaba células de un macho de su especie para evitar la extinción, pero no comprendía el lenguaje escrito de los humanos, así que cogió un tubo al azar del banco de células en el que se había colado. Lo puso en la máquina de clonación y varios destellos de luz convergieron en ella hasta que la criatura comenzó a surgir.
Nada más empezar, supo que no era lo que buscaba, así que aceleró el crecimiento para que la criatura que se estaba desarrollando envejeciera y muriera. Al acabar, observó con fastidio el ejemplar muerto de tiranosaurio rex y disolvió la carne hasta que solo quedaron los huesos.
Se sintió decepcionada, pero no había mal que por bien no viniera. Usó el esqueleto para bloquear la entrada: los humanos no tardarían en darse cuenta del asalto y, cuantas más cosas bloquearan el camino principal, que era el único que conocían, más tiempo tendría para probar todos los tubos posibles antes de huir por la salida secreta.
Sígueme en…
O apúntate a la newsletter y no te pierdas nada.
Escribí este relato del reto story cubes en marzo de 2017, basada en la tirada que se ve a continuación (este es el vídeo donde lanzo los dados):
