¡Qué extraño viaje! Los colores se volvieron más hermosos, y comenzó a elevarse hacia las estrellas, que le recibieron amorosamente hasta que empezó a clarear. Apenas había empezado a echarlas de menos cuando los rayos del cálido sol le arrullaron, haciendo que se durmiera con sus caricias…

Cuando despertó y comenzó a recordar no pudo evitar una sonrisa. Miró la bolsa de droga. Aún quedaba la mitad de su contenido. 

«Debería tirarla», se dijo sin convicción. «Esta mierda te jode la salud y la vida, solo ha sido una vez, por probar». 

Pero los recuerdos de esa maravillosa noche le asediaron el resto del día, hasta que finalmente cedió a la tentación. Días después, fue en busca de otra dosis, diciéndose que un poco de vez en cuando no hace daño a nadie.

Un par de meses más tarde estaba completamente enganchado, aunque sus viajes ya no eran tan agradables. Se sentía atrapado, y la droga no le dejaba escapar.

Finalmente se rindió, triplicó la dosis y se embarcó en su último viaje.

Sígueme en…

O apúntate a la newsletter y no te pierdas nada.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *