Novela romántica histórica
340 páginas
DE QUÉ VA: Laura, destinada a casarse con un hombre rico, tiene un sueño: aprender alta repostería con el afamado maître pâtissier del hotel Taormina. Con la excusa de estudiar francés, va a Nueva York durante tres meses y se convierte en camarera, donde descubre que su jefe es el hombre que la volvió loca con sus besos.
RESEÑA: El libro no solo cuenta la historia de Laura y Kenneth, sino también la de Phillip (el dueño del hotel, que es ciego) y Stella. Ambas tienen para mí la misma importancia y, para ser sincera, me ha gustado más esa última que la que se supone que es principal (lo que no significa que la de Laura no me haya gustado). También hay otras historias secundarias en la trama como la de Greg, el padre de Laura…
Como hay un buen ritmo narrativo, varios cambios en el centro de la historia (pasa de unos a otros) y hay muchos personajes, la novela no se hace pesada en ningún momento y tienes ganas de saber cómo va a acabar.
Además, se nota que la autora se ha currado la documentación y da los datos como a mí me gusta: sin extenderse demasiado en ellos pero dejando que sean los justos para que veamos que no se lo ha inventado todo sino que ha investigado (¡si hasta las ensaladas existieron de verdad!).
El principio quizás se hizo un poco pesado y el epílogo me pareció un poco corto para tanto que decir, pero son las únicas pegas a un libro por lo demás perfecto.
