Una vez vi a la muerte, tan hermosa. Nunca he podido olvidarla y he hecho lo posible para volver a verla.
Primero maté a mi compañero de piso, pero no apareció… Luego a mi familia; tampoco hubo suerte.
Entonces quise intentarlo con los policías que vinieron a por mí, pero ellos fueron más rápidos y finalmente la encontré.
Para volver a ver a la muerte, solo tuve que morir.
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Escribí este relato en octubre de 2010 directamente para publicarlo en el blog
