Soñé con el hombre de mi vida. Era increíblemente inteligente, increíblemente apuesto, increíblemente perfecto, maravilloso. Tan perfecto que me hizo sentir insignificante, tan maravilloso que me asusté y huí de él.
No fue hasta que le perdí de vista que me di cuenta de lo estúpida que había sido, y entonces desperté. Desde ese día, le busco en mis sueños, atormentada por mi decisión… pero incluso en sueños puede que sea demasiado tarde.
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Escribí este microrrelato en mayo de 2011, directamente para publicarlo en el blog.
