¡Veinticuatro horas para el fin del mundo y aún no encontré a mi media naranja! ¿Cómo encontrarla en tan poco tiempo? Echo a correr sin dudarlo por las caóticas calles.

Doce horas para el fin del mundo y no he parado ni un segundo. Estoy agotada, y lo peor de todo: ni rastro. Pero no renunciaré.

Sigo corriendo… falta tan poco que no me atrevo a mirar el reloj… doblo otra esquina… ¡Catapúm!

—Lo siento —decimos jadeando al unísono el hombre al que acabo de arrollar y yo.

Le miro a los ojos y sé que le he encontrado al fin. Echamos un vistazo al reloj con tristeza. Queda una hora… Habrá que aprovecharla.

Sígueme en…

O apúntate a la newsletter y no te pierdas nada.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *