—Dime que sí —susurró. Yo no estaba nada convencida y así se lo hice notar—. Venga, no seas aguafiestas… Tienes que probar nuevas experiencias de vez en cuando.

Me puso esa carita de cordero degollado que tan efectiva le resulta siempre, pero no podía hacerlo. No, llevaba toda mi vida sin sentir la más mínima tentación y no iba a empezar ahora. Menos, con uno tan grande y gordo. Pero siguió insistiendo y al final acabé por ceder. Abrí el libro, de más de mil páginas, y me puse a leerlo, solo para que él pudiera comentarlo conmigo. 

Lo gracioso es que me gustó, y que ahora lo hago a menudo. Siempre le agradeceré que me hiciera probar esa nueva experiencia.

Sígueme en…

O apúntate a la newsletter y no te pierdas nada.

48 trozos de fantasía y ciencia ficción

70 trozos variados
42 trozos de amor y pasión

68 trozos variados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *