Observó con el mayor desencanto la lápida de su gran adversario. Siempre había creído que acabaría atrapándole. Un villano tan brillante e impredecible como aquel era el único que estaba a la altura, el único por el que merecía la pena seguir siendo detective. Sin embargo, cuando ya casi había dado con el paradero del criminal, cuando ya casi estaba preparado para tender una red de la que no pudiera escapar, el cáncer se le había adelantado y se lo había llevado al otro barrio antes de que la justicia pudiera hacerse cargo de él. Tras un último suspiro de frustración, abandonó el cementerio con la sensación de que ya nada tenía sentido.

En cuanto se perdió de vista, el villano salió de detrás de un mausoleo. Hacía años que había dejado de divertirle el juego del criminal y el detective, pero no podía jubilarse sin más, porque sabía que ese hombre obsesionado e implacable nunca le hubiera dejado tranquilo. Así pues, después de mucho meditarlo, se dio cuenta de que la única manera de vivir el resto de sus días con tranquilidad era fingir su propia muerte. Lo había planeado todo al detalle, pero aun con esas no había estado seguro de que funcionaría hasta que vio a su enemigo de pie frente a su tumba vacía. Ahora, sin embargo, ya tenía el camino libre para disfrutar de sus ganancias ilícitas durante los años que le quedaban sin tener a ese maldito hombre al acecho. Satisfecho, se marchó del cementerio por la otra salida y se dispuso a abandonar el país con nombre falso. 

Sígueme en…

O apúntate a la newsletter y no te pierdas nada.

48 trozos de fantasía y ciencia ficción

70 trozos variados
42 trozos de amor y pasión

68 trozos variados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *