Por fin tenía en mis manos un libro electrónico. Lo estrené en el metro, fardando y mirando a los demás viajeros con ademanes orgullosos. Por desgracia, había un par de delincuentes en el vagón que, aunque no parecían muy lectores, decidieron quedarselo. Otra vez a ahorrar, eso me pasa por fardar.
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Hubo hace poco un concurso de relatos brevísimos en Factoría Fnac. Tenían que empezar por «Por fin tenía en mis manos un libro electrónico…» y tener muy pocas palabras, así que me apunté. Me salieron tres, aunque sólo envié este… Como no ganó, lo publiqué en el blog en enero de 2011
