Era un hombre tan transparente y melífluo que, cuando le vio sonreír mientras dormía, supuso que estaría soñando algo tan dulce como él. Pero no sonreía porque su sueño fuera dulce, como su chico imaginaba. Sonreía porque, en el mundo de los sueños, podía dejar atrás todas sus ataduras y llevar a cabo todos sus deseos, como asesinar por fin a ese hombre que todos decían que era su alma gemela pero al que solo se atrevía a reconocer que no soportaba en su subconsciente más profundo.

Sígueme en…

O apúntate a la newsletter y no te pierdas nada.

48 trozos de fantasía y ciencia ficción

70 trozos variados
42 trozos de amor y pasión

68 trozos variados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *