La mayor revolución de estos últimos años es la IA generativa, sobre todo en lo que se refiere al tratamiento de textos (el tratamiento de imágenes, aunque maravilloso, no está del todo fino y es mucho más específico para trabajos creativos). Nada más empezar a hacer mis pinitos con estas herramientas, me di cuenta del enorme potencial que tienen para ahorrarme tiempo.
En esta serie de artículos, ya hablé de cómo ser más productivo gracias a la IA de forma general, y ahora me gustaría ahondar en esta faceta concreta que te ayuda a ser más eficiente.
La IA personaliza y adapta contenidos
Uno de los usos más maravillosos de la IA generativa es que, sobre la misma base, puede generar infinidad de contenidos con las variaciones que necesites.
Por eso, puede utilizarse para crear contenido personalizado para cada cliente o usuario en base a una plantilla o a unos datos mínimos. Se adapta tanto a las necesidades del cliente como al tono de la empresa y el nivel de cordialidad que haya en la relación, por ejemplo, si tienes un cliente con un trato más frío y formal y otro con un trato cercano, te puede generar dos documentos distintos para cada uno.
Otro uso es cuando tienes tendencia a alargarte en lo que escribes, o no llegas a unos mínimos. En esos casos, puedes pedirle a la IA de turno que te lo acorte o que lo alargue a una extensión determinada usando el mismo tono y formas que estás utilizando. Es un magnífico imitador de estilos, si no me crees, pídele que te escriba un texto sobre cualquier tema como si fuera Cervantes: aunque hable de temas modernos, parecerá sacado del Siglo de Oro.
También te permite generar infinitas variaciones del mismo contenido publicitario para hacer muchos más test, crear una creatividad personalizada para cada cliente en función de sus gustos o ir adaptando los distintos impactos en función de las respuestas. ¡Incluso puede ir traduciéndose para adaptarse al idioma del usuario!
Otro grupo que se puede aprovechar mucho de esto son los community managers. Cada red social tiene sus especificaciones y sus públicos, así que hay que adaptar los contenidos (tanto texto como imágenes y vídeos) para mejorar el desempeño. Es un trabajo que consume mucho tiempo, pero con la IA como aliada puedes agilizar ese proceso: le das un contenido, le especificas cómo lo quieres y en segundos tienes todas las adaptaciones necesarias en cualquier formato.
Acaba con el miedo a la página en blanco gracias a la IA
A veces, no sabemos ni por dónde empezar a la hora de abordar un documento. No solo hablo del trabajo de escritor, sino de cualquier tipo de trabajo: ese Power Point que tienes que hacer, ese informe, ese correo electrónico difícil, esa propuesta importante, esa composición visual…
Uno de los trucos de productividad más simples pero a la vez más efectivos es pedirle que empiece tu trabajo de una forma muy genérica. «Escribe una primera frase potente de un relato sobre…», «Tengo que hacer una presentación sobre …, dime qué pongo en cada diapositiva», «Redacta un informe sobre…», «Mi cliente quiere saber …, redacta un correo que le tranquilice», «Redacta una propuesta sobre los beneficios de…», «Haz una imagen que contenga estos elementos…».
Por supuesto, con prompts tan genéricos lo más probable es que lo que te dé sea una chufa, pero ya tienes una base digna a la que agarrarte. Sobre lo que te da, es más fácil empezar a quitar, añadir, corregir y rellenar. Ya no pierdes el tiempo pensando en cómo empezar, piensas en cómo seguir.
La IA te estructura y reestructura
Otro de los problemas que tenemos cuando nos enfrentamos a textos es cómo organizamos nuestras ideas. Muchas veces sabemos lo que queremos decir, pero no somos capaces de ordenarlo de forma legible para otras personas.
Lo bueno de la IA es que puedes escribir el texto a tu manera, ingestárselo y perdirle que te lo reorganice en función de una serie de criterios: que tenga estructura de ensayo, que sea un texto más divulgativo, que la información esté organizada por orden de importancia…
Otra variante es que no quieras que la IA escriba sobre lo que has escrito y que le pidas, antes de ponerte, que te diga la estructura de párrafos en función de los puntos principales que le proporciones. Una vez te dé eso, es más fácil escribirlo a tu manera de forma ordenada.
Cuando trabajas con imágenes, más de lo mismo. Puedes pedirle un boceto que juegue con distintos planos o disposiciones de elementos antes de ponerte a hacer el arte final, o modificar el arte que has realizado para que cambie algunas cosas que no te acaban de encajar.
Procesa y resume documentos con IA
Esta es una de mis favoritas y uno de los usos más intensivos que le he dado. Para la documentación de mi novela, he encontrado numerosos textos en otros idiomas que podían ayudarme. Así que los he ingestado a una IA y me ha proporcionado un resumen traducido de los documentos. De no haber tenido esta tecnología, habría perdido un tiempo precioso intentando traducir cientos de páginas del neerlandés, el alemán o el francés al español y luego habría tenido que resumirlo todo. O simplemente habría tenido que renunciar a esos textos. Un prodigio.
Pero esos resúmenes no solo se pueden usar para documentarse. Te pueden resumir desde pliegos eternos hasta informes infumables. De hecho, si necesitas solo algunos datos concretos de un texto kilométrico, simplemente se lo puedes pasar a una IA y pedirle que te los busque: los procesará de inmediato y ahorrarás un rato muy aburrido.
Y ahí lo voy a dejar, aunque seguramente haya más usos para ser más productivo gracias a la IA en lo referente a textos y creatividad, sin duda estos son los más interesantes a día de hoy. Pronto hablaré de otros usos como la automatización, así como de limitaciones y de formas de escribir mejor los prompts para ser más eficiente usando estas tecnologías.
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«No sé qué hago, pero acaba mi jornada y no he avanzado nada, así que tengo que quedarme para acabar el trabajo». «Tengo que sustituir la baja de un compañero y ni siquiera tenía tiempo para hacer mi curro, ¿cómo voy a hacer el suyo?». «Llego tarde a todas las reuniones y encima no he podido avanzar con los entregables». «En cualquier momento acabo de baja por estrés». «Mi agenda es el caos». «No paro de apagar fuegos y no puedo centrarme en lo importante».
¿Te suena alguna de estas frases? La solución a todas ellas es una gestión más eficiente de tu tiempo en el trabajo. Tener buen método y aprender a aplicarlo a tus circunstancias puede ayudarte a lidiar con todos estos problemas y a ser más productivo: este libro puede acompañarte, precisamente, en esa odisea que supone poner un poco de orden en el caos de tu trabajo.


El miedo a la página en blanco en realidad es un tópico mayúsculo de hace ya muchos años que hoy en día (y en mi humilde opinión, no debido a las IS precisamente) no le doy esa relevancia pues si confiamos en nuestro poder creativo, me refiero a quienes como yo amamos la escritura, deberíamos poder salir de ese barranco donde parecen haber caído todas nuestras ideas y levantarnos de nuevo para no dejar de idear nuevas historias.
Las enormes probabilidades de que la IA nos ayude a crear pueden hacernos sentir cómodos, pero eso puede también ser un arma de doble filo que tapone nuestra creatividad, en fin.
Te invito a comentar también alguno de mis posts si te parece bien.
Saludos cordiales.