He visitado muchas veces Italia. Es un país barato, con clima agradable, gente majísima y un montón de tesoros culturales e históricos. Así que he visitado Roma, Florencia, Venecia, Verona, Milán y algunas zonas del lago Como. Siempre genial.
Alguna sorpresa te puedes llevar, sin embargo, si no estás preparado…
Índice rápido:
El dinero en Italia
Es fácil porque usan el euro. Además, es un país relativamente barato… siempre que te mantengas alejado de las zonas turísticas. Allí, siempre tienes que estar muy pendiente de que no te den gato por liebre, incluso dentro de las atracciones y museos.
La información en los monumentos brilla por su ausencia y no es raro que te enteres de alguna cosa que no se puede ver o visitar… cuando ya has pagado la entrada y no hay vuelta atrás. Siempre hay algún cartel diminuto en algún sitio, en italiano o inglés, así que recomiendo un escaneado rápido en los alrededores del sitio de venta de entradas. En la web no suelen tener actualizado nada, así que mejor en persona.
Hay varias tarjetas con descuentos o pases a museos, en todas las ciudades importantes las encuentras, pero yo siempre hago cuentas y me sale más rentable pagarlos de uno en uno. Pero yo soy de las que se toman su tiempo. Como siempre, dependerá de tus planes y de tus propios cálculos considerar si compensa o no.
Transporte y excursiones
La red de transportes de todas las ciudades italianas que he visitado es excelente, aunque mi recomendación es ir andando a los sitios, sobre todo si tu hotel es en el centro. Encuentras puntos de interés en los lugares más inesperados, así que meterse en un autobús, tren, tranvía… hace que te pierdas cosas.
Si tienes que pillar un autobús, por otro lado, el billete se compra en bares, quioscos y estancos. O, si hay metro, en el metro. En varias ciudades, los billetes van por tiempo, así que, si cambias de bus o a otro medio de transporte, vale el mismo.
Por otro lado, cuando hay que ir al aeropuerto, siempre tienes alguna opción muy publicitada que te deja en el centro. Infórmate, porque suele ser la opción más cara y a veces encuentras alternativas más económicas y con frecuencias similares que también te dejan en el centro o cerca de él.
En cuanto a las excursiones a otras ciudades, te las encontrarás por todas partes, pero, aunque sea tentador querer visitar esa ciudad tan conocida, piénsatelo antes y consulta Google Maps. Sí, puedes visitar Pompeya desde Roma (yo lo hice), pero es una paliza en autobús. Tiene más sentido que visites Roma y los alrededores de Roma, y que en otro viaje te vayas a Nápoles y hagas la excursión desde allí. En general, habiendo tanto donde elegir, yo descartaría todas las excursiones a sitios que estén a más de dos horas en coche.
Los hoteles
¿Has visto alguna vez esas películas americanas en las que viajan a Europa y acaban en un hotel de los horrores loquísimo? Pues bien, esos hoteles existen. En Venecia, sin ir más lejos, me alojé en un cuatro estrellas que se parecía mucho a los de esas películas. Por suerte, me dio por descojonarme, pero si vas con expectativas puedes pasar un mal rato al encontrarte con un alojamiento como ese.
La categorización de estrellas en Italia no funciona como en España. Cuanto más cerca del centro de la ciudad, más riesgo de que te cuelen una pensión roñosa como un hotel de cuatro estrellas. Y, por supuesto, más caro. Lee las reseñas y mira las fotos de otros viajeros con detalle para evitar sorpresas.
Comida y bebida
Mi consejo número uno: no bebas de las fuentes. Puede que algún nativo te diga que son potables, pero los nativos están acostumbrados a los microorganismos locales y tú no. Mi experiencia en Florencia me lo dejó muy claro: las fuentes pueden ser el origen de una diarrea desastrosa.
Así que compra agua mineral, que no cuesta tanto, pero cuidado, porque, igual que los checos, los italianos son muy aficionados al agua con gas. ¡Comprueba que en la etiqueta pone que es agua natural!
Los restaurantes no tienen horario español. Es decir, mejor intentar comer pronto, porque a la hora en la que comemos los españoles ya no queda ni una cocina abierta.
Las heladerías que tienen esos helados que parecen obras de arte en realidad son las malas: puro conservante. Busca heladerías orgánicas o artesanas. De precio están más o menos, pero nada que ver.
Las cafeterías tienen todos los productos más o menos con el mismo precio, sean o no céntricas… siempre que lo pidas en la barra y no te sientes. Si haces esto último, te arriesgas a un sablazo en el bolsillo.
En algunos sitios, como en Florencia, hay una normativa que prohibe comer sentado en algunos lugares emblemáticos. Infórmate bien. En el resto de lugares y plazas se puede comer, aunque parece ser que hay problemas si lo haces en los pórticos de las iglesias…
En muchos bares (no restaurantes) de muchas ciudades de Italia, hay Happy Hour. Pregunta a los guías si en la ciudad que estás visitando también lo hacen y qué zona es la de mejor ambiente. Los paisanos lo que hacen es entrar a varios bares, ver lo que tienen y pagar finalmente en el que tenga la comida que más les convence, con lo que hacen una cena bastante abundante.
Baños en Italia
En casi todas las ciudades de Italia, los baños públicos no solo no son baños públicos, sino que te cobran mínimo 1€ y ni siquiera están bien mantenidos. En esas condiciones, mejor ir a cualquier cafetería y tomarse algo. La excepción que conozco es Milán, donde no tuve nunca problemas para encontrar un lugar limpio y gratuito donde hacer mis necesidades.
