En estos cuentos ilustrados, un niño muy egoísta que decide ganar más dinero vendiendo a su mamá aprenderá a valorar lo verdaderamente importante, un hada que no puede volar descubrirá que nada es imposible, una ratoncita aprenderá que no rendirse es lo más importante para cumplir los sueños y un elefante encontrará un mundo maravilloso fuera del circo.
34 páginas, para 6-8 años
¿Por qué me ha dado por publicar algo así?
Hace unos años, escribí un cuento que se llamaba «La mamá robot«. Algunos papás que se lo leyeron me dijeron que era la clase de historia que le leerían a sus hijos, porque tenía unos valores preciosos y el mensaje de que las cosas importantes no tienen precio. El problema era que así, sin ilustraciones, resultaba bastante soso. Así pues, me propuse el reto de ilustrar el cuento.
Tardé un montón, pero lo conseguí y me sentí de lo más orgullosa con el resultado, así que contacté con algunas editoriales infantiles y la respuesta fue descorazonadora: les encantaba, pero tenía muy pocas páginas, como mínimo hacían falta 24.
Lo había diseñado de tal forma que era imposible añadir páginas nuevas, así que pensé que podría añadir otro cuento. Tenía otra historia maravillosa, esta con unos valores diferentes relacionados con el esfuerzo y la superación: «La ratoncita nadadora«. Así que me puse a ilustrarla.
Tardé un montón, pero lo conseguí y me sentí de lo más orgullosa con el resultado, así que contacté con las mismas editoriales infantiles que ya me habían dado feedback y la respuesta fue descorazonadora: les encantaba cada uno de los cuentos por separado, pero no veían claro vender un libro que tuviera más de un cuento y ninguno tenía la extensión necesaria.


Llegados a este punto, quedó claro que tenía que renunciar a la editorial y recurrir a Amazon. Pero ahí me encontré con otro problema: ¡no publican libros con menos de 34 páginas! Así que tenía que ilustrar al menos otro cuento, pero el único que tenía escrito y que tenía valores positivos (atreverse a salir de la zona de confort), «El elefante y el hada«, no iba a ocuparme más que unas pocas páginas y no había suficiente…
Entonces caí en unas ilustraciones que había hecho, sin color, para una antología que estaba ya más que descatalogada. Eran para cuentos de otros autores, pero me propuse mezclarlas, colorearas y hacer otro cuento con valores, esta vez relacionado con que la discapacidad no tiene que tener límites. Y con esto, nació «Un vuelo sin alas» y, ya sí que sí, lo pude publicar ^^.

