Esta novela es una fantasía matemática que contiene crítica social y se adelantó a su tiempo. Solo por la curiosidad, y por su breve extensión, merece la pena leerlo.
De qué va:
Un cuadrado descubre que su mundo bidimensional no es el único, que también hay mundos unidimensionales, tridimensionales y sin dimensión alguna.

Título original: Flatland
142 páginas
Aunque parezca mentira, este libro fue escrito en el siglo XIX, antes de la relatividad y de su complejidad. Y el autor, al parecer, no era matemático. Vamos, que se hace aún más sorprendente semejante despliegue de imaginación.
Prácticamente todo el libro son explicaciones sobre cómo funciona la sociedad bidimensional, cómo se reconocen entre sí… pero no se hace aburrido si intentas visualizarlo y el autor lo ilustra con algunos ejemplos gráficos. Además, hay un claro componente de crítica social a lo largo de toda la historia.
Sobre los viajes del cuadrado, es interesante cómo el autor ha creado diferentes formas de pensar en función de la percepción de los habitantes de cada mundo, que se ven reflejadas en sus conversaciones con el cuadrado, y lo que ocurre al final (si lees el prólogo del editor te llevas un spoiler) resulta bastante comprensible.
En definitiva, una lectura original y muy interesante, aunque apenas haya trama detrás.

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