Estas novelas de ciencia ficción detectivescas tienen el mismo protagonista, siendo autoconclusivas.

La torre Tesla

Portada de la novela detectivesca de ciencia ficción La torre tesla, de Rubén Azorín y Juan Vicente Azorín

230 páginas

DE QUÉ VA: un detective con un extraño caso entre manos se encuentra con que todo el que se acercaba a la verdad ha muerto electrocutado

RESEÑA: La verdad es que el libro me ha encantado. El planteamiento es el clásico de una novela de detectives, con el protagonista muy en el estereotipo clásico, narrando su investigación y demás con un peculiar humor cínico. Lo novedoso es que el libro está ambientado en un futuro de lo más creíble y que se siente muy cercano, además, la novela va volviéndose más y más interesante conforme se ve más inmerso en su misión.

Aderezamos esto con un montón de datos curiosos sobre la figura de Nikola Tesla, un tipo que siempre me fascinó; la duda de no saber quiénes son los buenos y quiénes los malos y, lo que es mejor, una sorpresa impactante casi en el final.

Si hay que buscarle alguna pega al libro es que, después de dicha sorpresa, se me hizo un poco lento; hubiera estado genial si esa parte tuviera la mitad de páginas. No obstante, son apenas unas hojas, de modo que esta pega no ha logrado bajarle la nota, por así decirlo.

En definitiva, original y recomendable

La Campana Nazi

Portada de la novela detectivesca de ciencia ficción La campana nazi, de Rubén Azorín y Juan Vicente Azorín

290 páginas

DE QUÉ VA: Halcón recibe el encargo de investigar una muerte que en principio parece natural, pero pronto empiezan a aparecer fuerzas desconocidas relacionadas con la música y su poder ancestral.

RESEÑA: cuando se me ofreció la oportunidad de leer otro caso de Halcón, el detective que lo protagonizaba, no lo dudé ni un segundo.

Este libro nos sitúa unos años después de “La torre Tesla”. En él, la electricidad es el motor del mundo gracias a la instauración de las Torres Tesla, aunque los gobiernos han hecho lo posible para ponerle coto a esa energía inagotable y gratuita. Halcón, por su parte, vive como un hermitaño a base de alcohol y comida basura tras haber fingido su propia muerte, hasta que alguien le encuentra y le propone que se encargue de un caso nuevo.

Esta vez, aparte de la ciencia ficción, también tiene algún tinte de fantasía, ya que la música tiene poder y nuestro protagonista se cruza unos cuantos personajes pintorescos que no esperas en las novelas de ciencia ficción o detectivescas, como chamanes. También encontramos personajes que no son lo que aparentan y otros con los que resulta muy fácil conectar, como José, el taxista. Marga, la excompañera de Halcón, también juega un papel importante para el desarrollo de la trama. Aunque, por supuesto, quien más destaca es el protagonista, Halcón, con su peculiar humor cínico y su carácter de detective de la vieja escuela.

La trama se mueve dentro de la clásica estructura detectivesca (es el diario del caso) y tiene bastante movimiento, ya que Halcón va encontrando pistas a cada paso que da, algunas de los cuales le llevan en su aventura a lugares remotos del mundo. Además, en todo momento hay un elemento de peligro que te mantiene en vilo.

El ritmo es muy bueno, con capítulos de extensión razonable y momentos de tensión repartidos de forma equilibrada salvo al final, que me pareció un tanto acelerado, y alguna que otra escena precipitada que se habría beneficiado de un poco de pausa o que cae en el “camino fácil”. Además, sin entorpecer a la narración, hay bastante documentación sobre algunos asuntos, aunque no me parecieron tan curiosos como el tema de Tesla.

En definitiva, este libro me ha gustado mucho, quizás no tanto como “La torre Tesla”, pero sí lo suficiente para conseguir una buena puntuación y dejarme muy buen sabor de boca. Espero que haya más novelas relacionadas, porque son muy disfrutables.

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