Me hace gracia cuando me preguntan si vivo de mis libros. Hay muy pocos que puedan hacer tal cosa, y desde luego yo no estoy entre ellos. Sí, he vendido bastante, pero en su momento me di cuenta de que si quería dedicarme a la escritura profesionalmente tendría que escribir mucho. Demasiado. No me hacía gracia la idea de quemar mi afición, así que tomé otros rumbos.
Tampoco vivo de los libros. En su momento hice el máster de edición y tanteé el terreno, incluso llegué a montar mi propia empresa de marketing editorial, pero me pareció un mundillo bastante precario. Yo siempre he tenido claro que, con una afición tan cara como es viajar, necesitaba ganar mucho más dinero.
Cómo acabé siendo analista digital de negocio
Siempre se me dieron bien las matemáticas, pero opté por las letras puras. Vi un filón en la carrera de Publicidad y Relaciones Públicas porque crecía cinco veces más rápido que el PIB. El problema es que, cuando el PIB decrece, los puestos de trabajo relacionados con esta disciplina también decrecen en esa proporción. Yo empecé la carrera justo en la crisis de 2008.
Mi idea inicial era ser creativa publicitaria, pero pronto me di cuenta de que eran los que peor estaban: muchas horas y sueldos bajos. Así que me decanté por el marketing, que requiere de un pensamiento estratégico que pega bastante con el mío. Lo bueno de trabajar de directora de marketing en empresas donde no hay equipo de marketing y tú acabas haciendo todo el trabajo porque tampoco hay dinero para subcontratar es que aprendes un montón de distintas ramas: desde diseño hasta CRM.
Una de las cosas donde más me metí era en la parte de analítica. Me di cuenta de que podía descubrir atajos para mejorar el desempeño de la empresa si sabía mirar bien los datos. Luego me di cuenta de que los analistas cobran sueldos bastante jugosos y decidí especializarme definitivamente.
Qué hace un analista digital
Simplificando mucho, mi día a día es tomar la infinidad de datos que recogen las grandes marcas en cada uno de sus puntos de contacto con los clientes. Los agrupo, los combino y saco conclusiones para ayudar a esas marcas a mejorar sus resultados.
También tomo datos de otras fuentes para saber más sobre los consumidores y encontrar mejores maneras de conectar con ellos y que se lleven a cabo los objetivos de la marca.
Qué habilidades hacen falta para ser un buen analista digital
Es un trabajo tan especializado que hay muchas ramas y tipos de oportunidad. De hecho, hay analistas que se especializan solo en un tipo de análisis (web, email, social…) y solo en la rama técnica o de negocio de los mismos.
También hay analistas con perfiles más técnicos que tienen que basarse sobre todo en lenguajes de programación, big data y conocimiento de herramientas técnicas (Big Query, python…). Estos perfiles, de nuevo simplificando mucho, lo que hacen es tratar los datos y presentarlos de una manera legible.
Conforme te acercas más al perfil de analista de negocio, sin embargo, esa base técnica pasa a un plano secundario y tienes que complementar con otras habilidades como la visualización de datos, la estadística y una base muy sólida de sociología, psicología, neurociencias aplicadas al consumo, experiencia de usuario, lingüística… Además, tienes que saber interpretar exactamente qué es lo que necesitan las marcas y cómo definir si van por buen camino. Incluso cuando a veces si siquiera los propios directivos lo tienen claro. Por eso es un trabajo tan difícil de sustituir por una IA.
En principio, parece que los analistas técnicos y los de negocio están muy separados, pero si quieres ser un buen analista en cualquiera de las especialidades tienes que tener también una base mínima de las otras. Por ejemplo, yo soy más analista digital de negocio, pero si el equipo técnico no está disponible y tengo que hacer consultas rápidas en Big Query o programar algo por mi cuenta me las puedo arreglar. Y, desde luego, sé qué pedir, cómo pedirlo y hasta dónde pueden llegar en los tiempos que manejamos. También puedo hacer análisis de todas las áreas. Aunque esté en proyectos muy especializados en una sola, puedo saltar sin problemas a las demás de ser necesario.
Vamos, que es un trabajo bastante complejo, quizás por eso somos tan pocos ^^. ¿Lo mejor? Que pasar tantas horas entre gráficos y estadísticas hace que, cuando por fin salgo de trabajar, valore más mis lecturas y la posibilidad de hacer cosas creativas como escribir mis libros.
