Cuando los gnomos descubrieron que Geom, el más joven de los de su especie, se había dejado ver por un humano, decidieron hacer de él un ejemplo mediante un castigo terrible: cogieron sus diminutas hachas y talaron furiosos la seta del infractor.

Por desgracia, estaban tan inmersos en sus ansias de castigar a Geom que no se dieron cuenta de que un turista humano se había acercado a ellos hasta que no hubo tirado unas cuantas fotos con su cámara.

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Dados en los que se inspiró el relato. Un hacha, una seta y una cámara de fotos

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