Un impulso la llevó a apuntarse a un concurso de relatos.

—¡Demonios, no se me ocurre nada! —pensó mientras paseaba en busca de inspiración. Parecía mentira que en un lugar como ese, rodeada de cosplayers y de gente haciendo cosas tan poco usuales como luchar con sus espadas de softcombat en medio de una exposición, no se le ocurriera nada sobre lo que escribir—. ¿Dónde estás, musa de los cojones?

Decidió usar un poco de escritura automática, decían que el truco no fallaba. Por suerte, no usó la hoja que le habían dado.

—Esto no funciona —dijo en voz alta. Un pikachu la miró como si estuviera loca—. ¿Y si escribo sobre… No, no pega. —Mario Bross le dio un empujón porque estaba en medio del pasillo y no podía pasar—. Al diablo… escribiré… sobre lo difícil que es escribir.

Se puso a rellenar la hoja y consiguió acabar media cuartilla. Finalmente, dio por acabado el relato y se marchó para entregarlo. Quizás no ganara, pero al menos había conseguido escribir algo sin la ayuda de la musa de los cojones. 

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