Nada más bajar ella del tren intercambian una mirada ardiente. Se acercan lentamente, saboreando el momento, y se funden en uno con un beso tan abrasador que se sienten en llamas.
Nadie sabe que se ven a escondidas y nadie debe enterarse nunca, por lo que siempre son muy cuidadosos. Como solo pueden verse una vez al mes, por miedo a ser descubiertos, cuando lo hacen todo a su alrededor se difumina. Quizás por eso ninguno de los dos se percata de que uno de los familiares de ella, que pasa por allí casualmente, se ha parado con una expresión de odio al verles y les está grabando con su móvil, dispuesto a difundir su relación prohibida.
Este es mi proyecto de Adictos a la escritura de noviembre 2012, Palabras prohibidas. (NO se podían decir pasión, deseo, amor, lujuria, cariño)
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