No podía creerlo. Su secuestrador había abierto la puerta y le había dicho que era libre. Salió del búnker despacio, temiendo una broma. Pero no, no había nadie.
No sabía dónde estaba; le daba igual. Se limitó a disfrutar del tacto de la hierba y del roce del viento en el rostro hasta que por fin llegaron las autoridades. Se enteró entonces de que habían desarticulado la red criminal; los que no habían sido arrestados en la redada habían huido.
Los experimentos habían desaparecido, eso sí, pero no se preocupó. Ya lo haría después, cuando se le pasara la resaca de libertad.
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Escribí este relato la víspera de Reyes de 2025. Un seguidor de X leyó uno de mis relatos y dijo algo así como que no creía que lo hubiera escrito yo, que se lo creería si escribiera «si haces una historia con final feliz en donde un hombre es secuestrado y pasa mucho tiempo en esa condición pero al final sale en libertad». Así que escribí el relato mientras veía la cabalgata por televisión ^^.






