—No, ni por todo el oro del mundo. Nada de caníbales en nuestra banda.

—Deja ya de quejarte, Kohl. No nos va a comer.

—Es un dorkais, y los dorkais comen personas, Dreide.

—Sólo comen personas como ritual en fechas señaladas, y sólo a los que han muerto en batalla. Además, es el mejor explorador de la zona —dijo Dreide mirando al cielo con exasperación—. Tampoco es que tengamos más opción, dado que has asustado a todos los demás candidatos gracias a tu jugueteo con la maldita daga.

—¡Pandilla de cobardes! Si les da miedo una daga inofensiva ¿cómo van a guiarnos hasta las ruinas, que están rodeadas de bárbaros?

—Pues por eso mismo. El dorkais no se ha amedrentado.

—Claro, porque estaba pensando en lo ricos que debemos saber con un poco de guarnición.

—Los dorkais se comen a las personas crudas. Ya te he dicho que es ritual, para que la fuerza de los guerreros muertos se les transmita.

—Mejor me lo pones. Somos guerreros y seguro que quiere comernos para conseguir nuestra fuerza.

—¡Maldito cabezón! —exclamó Dreide, tras lo cual cambió de táctica—. Míralo desde esta perspectiva: el dorkais sabe dónde vamos. Si no le contratamos y le tenemos vigilado, podría decírselo a los suyos y no tendremos ninguna oportunidad.

—¡Maldita sea! ¡Tienes razón! Contrátale, que más vale tener al enemigo cerca.

Días después, el grupo de mercenarios era atacado por insectos venenosos y el dorkais comenzó a morder a la gente allí donde tenían picaduras.

—¿Lo ves, Dreide? Quiere comernos a todos.

—¡Idiota! Está extrayendo el veneno.

El dorkai miró a Kohl y le extrajo el veneno, poniendo los ojos en blanco y llamándole racista delante de todo el mundo, lo que le hizo enrojecer. No obstante, durante su turno de guardia, que coincidía siempre con el del desconfiado mercenario, se dedicó a recordar lo bien que habían sabido algunos de los hombres mientras les extraía el veneno. Ya tenía seleccionados a los que serían su manjar ritual, y Kohl estaba el primero en la lista. Sólo tenía que esperar a que sus compatriotas llegaran hasta ellos, siguiendo las señales que había ido ocultando por todo el camino…

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