No encontrarás a muchos gurús de la gestión del tiempo, sea en el ámbito profesional o sea en el ámbito personal, que te den este consejo. Hay mucho postureo y no queda bien decirle a la gente que para gestionar mejor su tiempo y ser más productivo tiene que ser vaga. Pero a mí me da igual, así que te lo aconsejo: tienes que ser vago (y que conste que no soy solo yo, el mismo Bill Gates confesó en una entrevista que siempre contrataba al programador más vago entre los disponibles para hacer el trabajo).
Con ser vago no quiero decir que no hagas nada, ni mucho menos. Lo que quiero decir es que estés en predisposición de buscar estrategias que te permitan realizar lo mismo con el mínimo esfuerzo. A veces, esto implica dedicar tiempo a replantearte la manera en la que trabajas para saltarte pasos o encontrar caminos más cortos, o incluso hacer un esfuerzo inicial más grande que luego te ahorre mucho tiempo.
Pero, incluso sin dedicar esfuerzos adicionales, hay muchas formas de ser vago y volver más eficientes tus tareas. Puedes, por ejemplo, autoplagiarte: si tienes algo prehecho, parecido o similar, que hayas preparado para otra cosa y puedas aprovechar, ¿para qué volver a inventar la rueda si puedes adaptarlo un poco y hacerlo encajar? Yo misma estoy usando parte de la transcripción de los vídeos de Gestión del tiempo sin perder el tiempo para escribir esta entrada.
Más ejemplos: No necesitas hacer la presentación de cero si tienes una finalizada con diapositivas que puedas reaprovechar. Ni necesitas escribir el código desde cero si ya tienes uno que, cambiando unas pocas variables, puede sacar el output que buscas. O la ilustración que desechaste para un cliente puede valer para otro con algún retoque.
Vamos, que ser vago te hace más productivo. ¿Quién lo iba a decir?


