Estos libros están ambientados en el pueblo ficticio Villa de la Fuente, donde las drogas y la sensación de que no hay futuro son omnipresentes.

Tienen en común una narración cruda y dura, pero con un punto de ternura que se cuela a veces. Eso te lleva a empatizar y encariñarte con los personajes. Muchos de ellos aparecen en varios de los libros con más o menos protagonismo, pero son historias independientes.

Al final siempre ganan los monstruos

DE QUÉ VA: desventuras de un grupo de drogadictos e inadaptados, treintañeros. Debajo de la imagen que muestran al mundo, tienen sentimientos que nadie más comprende..

★★★★☆

RESEÑA: La temática de la drogodependencia está muy tratada, pero en esta novela se plantea desde el punto de vista. Está en primera persona, de varios adictos y algunas personas cercanas a ellos y relevantes para la trama. Al principio no parecía que hubiera ninguna. Liaba un poco, pero pronto aprendes a reconocer las voces de los personajes y a entender por dónde va la historia. 

Es fácil empatizar con los personajes, del mismo pueblo, tienen distintas situaciones y antecedentes, pero les une su vía de escape: la adicción a la cocaína, que son perfectamente capaces de disimular. Pero es inevitable que todo acabe estallando y descontrolándose, de una forma cruda, dura y realista.

No es una novela con la que te sientas cómodo leyendo, pero por eso engancha, y lo mejor es que no entra en los moralismos y que el final está a la altura, así que no me arrepiento de haberlo leído.

portada de la novela de Villa de la Fuente de Juarma Al final siempre ganan los monstruos

280 páginas

portadas-libro Al final siempre ganan los monstruos

Punki

DE QUÉ VA: Álex está en la cuerda floja. Después de un accidente conduciendo drogado, puede perder a su mujer y a su hija si no deja definitivamente la coca, se rehabilita y es capaz de controlar sus ataques de ira.

★★★★★

RESEÑA: «Punki» es el segundo libro del ciclo Villa de la Fuente, iniciado con «Al final siempre ganan los monstruos». Aunque tiene alguna relación con el libro anterior y el protagonista está metido en las drogas, no es necesario haberlo leído.

En este caso, el protagonista nos narra tanto su presente como su pasado (Cara A y Cara B); cómo tocó fondo y cómo es su duro camino en la rehabilitación. Y es que es un hombre con buen fondo y un gran amor por su hija, solo que los traumas y complejos le llevaron a un sendero de las drogas, que le condujeron a repetir patrones que odiaba y a la mentira.

El protagonista oculta al lector algunos de los secretos y mentiras que condicionan su historia con un gran control de los tiempos narrativos, con un tono crudo y honesto sin esconder la violencia y todo lo malo que hay en su vida. Su decisión de dejar las drogas es firme y tiene apoyo de mucha gente, así que sus avances son esperanzadores y hay mucha ternura en la narración, lo que la convierte en una historia preciosa y bien narrada, capaz de hacer empatizar al lector. La recomiendo mucho.

portada de la novela de Villa de la Fuente de Juarma Punki

344 páginas

Poética de la autodestrucción

DE QUÉ VA: Miguel es un poeta que quema sus poemas. Ha tenido una vida dura y muchas veces siente el impulso de suicidarse. Esta transcurre entre drogas, fiestas y chicas que no le quieren, pero sus amigos están decididos a no dejar que se hunda y consigue un trabajo

★★★☆☆

RESEÑA: «Poética de la autodestrucción» es otro libro más ambientado en el pueblo ficticio Villa de la Fuente.

La historia se centra en Miguel, un joven deprimido, con cambios bruscos de humor e impulsos suicidas. Se refugia en las drogas, la fiesta, la poesía y en su alter ego literario, pero más que un refugio, lo que hacen es agravar aún más su estado mental.

Pasó un tiempo aislado de sus amigos por una mala novia que malmetió. Cuando estos se dan cuenta de sus intentos de suicidio, empiezan a estar más encima de él. Además, uno de ellos, Rober, le encuentra trabajo en la construcción.

Teniendo por fin un propósito y dinero propio (aunque se anticipa la precariedad laboral), encuentra un contrapeso a su tristeza y sus tendencias autodestructivas, aunque es un equilibrio difícil.

Debo decir que tanto «Al final siempre ganan los monstruos» como «Punki» me gustaron más. En este caso, la trama es lenta (la primera parte se me hizo especialmente pesada) y me costó bastante leer los diálogos de acento localista, que son abundantes.

En cualquier caso, sigue pareciéndome un libro muy bueno, con grandes personajes. Espero que siga haciendo libros ambientados en ese universo.

portada de la novela de Villa de la Fuente de Juarma Poética de la autodestrucción

310 páginas

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Reseñas originales en Anika entre libros de «Al final siempre ganan los monstruos«, «Punki» y «Poética de la autodestrucción«

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