Turquía fue uno de mis destinos de 2023. Tal y como hice con Praga y la República Checa, creo que es bastante necesario ir preparados con unos pocos consejos para viajar a Turquía. Aunque en muchos aspectos pueden parecer muy europeos, hay en otros en los que resulta desconcertante si no sabes qué es lo que te vas a encontrar. Así que allá va.

El dinero

Utilizan la Lira Turca y, aunque en la mayor parte de sitios turísticos aceptan pagos con tarjeta e incluso euros en efectivo, es mejor llevar moneda local. El segundo peor lugar para cambiar, después del aeropuerto, es una oficina de cambio en tu país. Lo ideal es que cambies en tu banco o directamente en las oficinas de cambio locales (nunca en sitios no oficiales).

Por cierto, no te fíes de los precios que dan en internet para las atracciones turísticas. Tienen una inflación brutal, así que luego lo mismo te llevas una sorpresa cuando llegues. Yo fui al palacio de Topkapi con el dinero justo según lo que decía internet y al final tuve que pagar con tarjeta porque era casi el doble.

La tradición de regateo no está tan arraigada como en otros países musulmanes, lo cual no significa que no puedas hacerlo. Solo que en sitios no turísticos no es aceptable (no puedes entrar en una tienda cualquiera con precios puestos y empezar a regatear).

Además, no son tan invasivos como en Egipto, por ejemplo. De hecho, por lo que vi, su estrategia de regateo en muchos casos era hacer como que se van cuando les ofrecías un precio inferior al que te fijaban. Si hacen eso, no te desanimes e intenta seguirles ofreciéndoles un poco más de dinero, es posible que cuele. Aunque la mejor estrategia es hacer lo mismo que ellos. Yo mostré mucho interés por una camiseta, pero cuando me dijo el precio le dije que era caro y empecé a marcharme. Bajó el precio y le dije que seguía siendo caro, seguí largándome. Y al final me ofreció un nuevo precio, que era la mitad del inicial y lo que estaba dispuesta a pagar, así que teníamos un trato.

La religión

Aunque por su Constitución Turquía es un país laico, tiene una gran mayoría de población musulmana y, sobre todo fuera de los sitios más turísticos, eso se nota mucho en el conservadurismo religioso que impera en algunas zonas.

Hay lugares en los que, por ejemplo, no está bien visto que una mujer vaya demasiado destapada o entre a un bar, y menos si va sola. En estos casos, el mejor consejo que puedo dar es que te fijes en lo que ves cuando llegas y cuando paseas. Si eres mujer y ves que las mujeres van muy recatadas, procura no enseñar demasiado. Si ves que en un establecimiento solo hay hombres, no entres, y menos si no vas acompañada.

Por otro lado, tienes que tener en cuenta que los musulmanes rezan a horas intempestivas. Esto quiere decir que, si no llevas tapones, la llamada a la oración te despertará casi con seguridad. La primera del día suele ser entre las 4 y las 6 a. m. y te aseguro que se oye casi en todas partes (y no es como una alarma cortita, es bastante larga).

En las mezquitas se puede entrar siempre, pero siguiendo unas normas. Por ejemplo, hay una zona, la central, donde suele estar mal visto que los turistas entren, porque es donde los fieles rezan cuando no han podido asistir a la hora de la oración. A la hora de rezo, por cierto, no puedes entrar en la mezquita, así que tienes que tener en cuenta todo eso al planificar tus visitas turísticas.

Siempre, tanto hombres como mujeres deben ir descalzos, por lo que es recomendable que lleves unos calcetines. Aunque en principio ellos se lavan los pies antes de entrar, la mayor parte de las moquetas estaban húmedas y era bastante asqueroso. Si no quieres dejar los zapatos en los casilleros, debes llevarlos en una bolsa, no pueden ir en tu mano.

En cuanto a vestimenta, el límite de corto de pantalones y faldas es por encima de las rodillas, las camisetas, además, no deben ser de tirantes y los hombros tienen que taparse. En teoría esto es para hombres y mujeres, pero en algunos sitios con los hombres son más permisivos.

Y, por supuesto, las mujeres deben llevar el pelo tapado, sin excepción. En algunas mezquitas tienen fulares y cosas para taparse en la entrada, pero es mejor llevar uno contigo por si acaso.

Esto se aplica a las mezquitas, pero también a otros sitios con objetos o temática religiosos, como una de las zonas del palacio de Topkapi que contenía reliquias.

Comida y bebida

Aunque te digan que el agua es potable, mejor usar agua embotellada: ni los propios turcos beben agua del grifo.

En general, se come bien y barato (aunque mejor no pensar en las condiciones de higiene), pero tienes que tener en cuenta que hay muchos lugares en los que no sirven alcohol (los musulmanes no pueden beberlo, así que, si el dueño del local es musulmán y conservador, es corriente que se niegue a servirlo).

En general, hay que dejar propinas (10%), y tienes que tener cuidado porque algunos sitios las están incorporando a la cuenta final, así que lo mismo te sale todo algo más caro de lo que esperabas.

Si quieres un helado, es mejor que no lo compres a los tipos que hacen malabares con ellos, porque no tienen reparo en meter mano o en reutilizar las galletas que se les han caído al suelo. De todas formas, no son lo típico: los dulces que no te puedes perder son esos que venden en casi todas las calles: baklavas y otras delicias tradicionales.

Baños

Hay baños por todas partes en las zonas turísticas, pero son casi todos de pago y no necesariamente están limpios. Aunque la limpieza brilla por su ausencia en todo el país. Además, en muchos baños te encontrarás con un agujero en el suelo, pero suele haber tazas normales en algunos cubículos.

En teoría, en todas las mezquitas hay baños y estos son gratis, aunque en algunas tienes a alguien en la puerta cobrando. A ver, los baños son para los fieles, para que hagan sus abluciones, así que me parece correcto… aunque es probable que encuentres un agujero en el suelo y poco más.

Más consejos random pero importantes

¿Eres alérgico a gatos o perros? Vete preparado. Hay animales callejeros por todas partes. Están muy bien cuidados y no dudan en acercarse a ti en busca de minos, así que, si eres alérgico, te será difícil evitarlos.

Internet: te intentarán vender tarjetas virtuales carísimas y cosas así, pero una tarjeta prepago de Vodafone te permite hacer llamadas y navegar sin problemas. Yo fui boba y compré una de 30€ por miedo a quedarme sin internet, pero incluso si hubiera cogido la más barata de 10€ me habrían sobrado datos (no uso demasiado las redes sociales ni veo vídeos cuando viajo). Puedes pillar una de 10€ y, si necesitas más, recargarla. También puedes comprar la tarjeta directamente en el aeropuerto, aunque yo prefiero llevarla de casa.

Si eres europeo, con tu DNI vale, aunque es mejor el pasaporte. Si muestras el DNI, te darán un papelito de entrada que deberás conservar hasta la salida, así que es más cómodo que te sellen el pasaporte directamente.

Cuidado con los coches, seas peatón o conductor. Los semáforos y las señales les dan lo mismo, es un auténtico riesgo cruzar la calle o directamente circular. En Estambul hay transporte público, pero va siempre petado. No obstante, puede ser una buena opción comprar una tarjeta de transporte.

Las tarjetas turísticas ¿salen a cuenta? Depende de lo que quieras visitar. Te recomiendo que te informes de los precios actualizados de todas las atracciones que entran y que quieras visitar y que hagas el cálculo matemático.

Turquía es el paraíso de las falsificaciones. Casi todo lo que verás en escaparates son grandes marcas… falsas. Eso sí, en muchos casos (como todo lo que encuentras en el gran bazar), con una calidad que hace casi imposible diferenciarlas de la original. Vamos, que si crees que ese bolso carísimo de marca que has comprado ha sido un chollo, es que no es de marca, es una falsificación muy buena.

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