Como ya comenté, en mayo visité Praga y algunas otras ciudades de la República Checa (un consejo, si vas en primavera, lleva protección solar y chubasquero… necesitarás ambos). Lo hice por mi cuenta y es un país con algunas sorpresas si no vas preparado. Un índice rápido sobre los principales consejos a la hora de visitar este país
- El dinero
- Transporte
- No perderse y emergencias
- Comida y bebida
- Baños
- Atracciones y museos
- Tours y excursiones
El dinero
La corona checa no es tan barata como piensas en un principio al investigar por internet, además, el problema principal es que el cambio oscila cada día una barbaridad. En la misma casa de cambio, en días consecutivos, el euro variaba de 19 a 23 coronas checas. Una locura. En cualquier caso, compara precios antes de elegir un sitio donde cambiar.
Por eso, en los lugares turísticos aceptan euros, aunque siempre con un cambio favorable para ellos, así que recomiendo cambiar una miseria para la calderilla y pagar con tarjeta, incluso para los pagos más tontos, ya que el cambio más favorable es el que te da el banco, incluso tras aplicar la comisión.
Y nunca cambies en el aeropuerto. Yo he pagado el pato allí. Sé que es el peor sitio para cambiar, pero no tenía muy claro dónde iba a acabar la mañana, no confiaba en mi tarjeta de crédito y llevar efectivo me da seguridad, así que tuve la brillante idea de cambiar 70€. Me dieron dieciséis por cada euro, vamos, que fue como si 20€ se hubieran volatilizado. Eso me pasa por tonta, tendría que haber cambiado 20 y haber hecho lo que os he dicho.
Otra cosa a tener en cuenta: no cambies a nadie por la calle. Habrá quien te lo ofrezca, pero lo más probable es que sea una estafa. Aunque haya cola, no caigas en la trampa.
Transporte en Praga
Cuando llegas al aeropuerto, según donde vayas, puedes ir a Praga con facilidad en el Airport Express (que cuesta 100 coronas checas, acepta pagos con tarjeta y te deja frente la estación central de trenes) o en otras combinaciones de transporte público (que es bastante barato, incluso hay pases diarios con viajes ilimitados por una miseria). Con meter en Google maps la dirección a la que vas te saldrá la mejor opción para ti.
La red de transportes en la ciudad es bastante buena, entre metro, buses y tranvías, aunque es recomendable caminar y patearla, porque incluso en las calles que no son propiamente del centro te encuentras cosas interesantes que ver. Eso sí, lleva calzado cómodo. Los suelos son empedrados y te destrozarán los pies.
No perderse y emergencias
En toda Chequia, los edificios tienen dos números, uno rojo y uno azul. El rojo es el de su orden en el registro (por lo que los números no son necesariamente consecutivos) y el azul se corresponde a las calles como las conocemos en el resto del mundo. No obstante, ellos usan los dos, porque en distintos distritos puede hacer dos calles con el mismo número y así lo distinguen con facilidad.
Además, en el centro de Praga hay un pequeño truco para las emergencias. Si tienes alguna y debes llamar a policía o ambulancia, la mejor forma de indicarles dónde estás no es intentando pronunciar el nombre de la calle, sino acercarte a la farola más cercana y decirles el número que veas en la plaquita y cuántos faros tiene. Las tienen numeradas así precisamente por eso.
Comida y bebida
En general, los precios para comer son bastante económicos, incluso en zonas turísticas, aunque la comida de los puestos callejeros de jamón va al peso y cortan a ojo, lo que puede suponer más de lo que esperabas gastar inicialmente.
Es un país donde la cerveza es más barata que el agua (el país con el consumo de cerveza per cápita mayor del mundo, algo de lo que se sienten muy orgullosos) y tienes que tener en cuenta que la cerveza se suele servir sin comida. Si el camarero te va sirviendo una cerveza cada vez que te acabas una, no puedes decirle «no» cuando quieres que pare, porque «ano» significa «sí» en checo. El símbolo universal para hacerle entender que te traiga la cuenta es poner el posavasos sobre la jarra.
El licor de hierbas al que son tan aficionados, y que usan como digestivo, tiene casi tanto porcentaje de alcohol como el vodka, así que cuidado. Se venden botellitas pequeñas que son buenos souvenirs, pero cunden porque hay que beberlo en pequeñas dosis.
Es costumbre dejar propina, por cierto, alrededor del 10-15%
Otra cosa que tienes que tener en cuenta es que les encanta el agua con gas (perlivá) y casi todas las botellas de agua del supermercado (y del aeropuerto) son de ese tipo. Así que, si quieres comprar agua, tienes que buscar las que tengan en la botella escrito «neperlivá». Cualquier otra combinación de palabras es con gas.
Por cierto, no te puedes ir sin probar un Trdelnik. Son una especie de bollos con forma de chimenea que rellenan con cosas. La que más se ve es el helado de vainilla (el que probé yo, en la imagen, una delicia), pero hay para todos los gustos y sabores.
Baños
Hay baños por todas partes en las zonas turísticas, pero son todos de pago y no necesariamente están limpios. La verdad, para pagar un euro y hacer pis en un sitio así, es casi mejor meterte en una cafetería, tomarte algo y usar el baño allí.
Atracciones y museos
En Praga, encontrarás museos en todas partes y de los temas más bizarros. Pero, si quieres visitar lo típico (Castillo, Ayuntamiento…), a lo mejor te compensa comprar la Prague Card. Eso sí, para que salga a cuenta, tienes que condensar las visitas en el mismo día e ir a la carrera. A mí no me gusta hacerlo así, me va más tomarme mi tiempo cuando sea necesario, de modo que preferí pagar las entradas por separado.
De las tres cosas que pagué (Castillo, Ayuntamiento y Clementinum) solo salí satisfecha del Clementinum. El castillo por fuera se puede ver, pero por dentro tiene pocas cosas realmente interesantes (y casi todas están en el Callejón de Oro), y el interior histórico del Ayuntamiento es decepcionante y solo vale la pena por las vistas desde la torre.
El Clementinum es maravilloso, sin embargo, tiene un inconveniente: solo es con visita guiada en inglés o en checo y los cupos se agotan rápido, así que tienes que reservar con antelación. Eso sí, aunque no sepas ni inglés ni checo, merece la pena por la biblioteca y por las curiosidades astronómicas (además, también hay una buena panorámica).

Tours, freetours y excursiones
Hay tres zonas muy diferenciadas y es recomendable hacer un tour por cada una de ellas para tener una vista completa de la ciudad:
- Barrio de Malostranská
- Ciudad vieja-barrio judío
- Zona del castillo.
Luego, hay tours más específicos de todo tipo de temáticas, desde la II Guerra Mundial hasta misterios y leyendas (yo siempre hago este último en cualquier ciudad que visito), que ya van más a gusto de cada uno.
Si pasas más de tres días en Chequia, también te recomiendo hacer alguna excursión. Inicialmente, tenía contratada una a Olomouc, que me anularon, así que no puedo opinar sobre esa. Podría haber ido en tren, pero también había otras alternativas interesantes, así que me fui a esas. No puedo sino recomendar:
- Cesky Krumlov: a dos horas de Praga en bus, es un pueblo medieval con castillo-palacio, Patrimonio de la Humanidad. Tiene encanto de cuento de hadas.
- Karlovy Vary: también a dos horas de Praga en bus, esta ciudad balneario decimonónica tiene mucha historia y es una belleza.

Y estos son, en esencia, los consejos que me hubiera gustado que me dieran a mí antes de hacer este viaje. Es un país muy recomendable, y sin duda volveré. Por cierto, si quieres leer la crónica completa de lo que vi e hice (con más fotillos), está aquí:
- Praga: Malonstranská y leyendas
- Cesky Krumlov
- Praga: castillo y ayuntamiento
- Karlovy Vary
- Praga: clementinum, ciudad vieja y barrio judío


