La novela erótica ha estado de moda últimamente pero, ¿sabe la gente realmente lo que es erótica? A todo el que asocie novela erótica con Cincuenta sombras de Grey le diré: «No, ¡no sabes lo que es una novela erótica!».
La literatura erótica va mucho más allá del hecho de que haya escenas de sexo en sus páginas. De ser así, casi todas las novelas románticas escritas a partir del 2000 se podrían beneficiar de esta etiqueta. Cincuenta sombras, sin ir más lejos, es novela romántica. Si nos hubiéramos quedado en el primer tomo podría haberse considerado erótica, pero dado que en el conjunto de la trilogía lo que predomina es la historia de amor, no puede calificarse como tal.
Por supuesto, en términos de marketing puede calificarse de mil formas, dado que el objetivo es vender lo máximo posible, y esa novela (que no tenía nada de revolucionaria y poco de erótica) no se hubiera vendido tan bien si no se hubiera presentado como una revolucionaria novela erótica.
En cualquier caso, hemos llegado a la primera característica que debe tener todo relato erótico:
En un libro erótico debe predominar el erotismo.
El romance, si lo hay (que no es necesario), debe quedar siempre en segundo plano, al igual que cualquier otra trama que se desee meter.
Otro motivo de confusión con la novela erótica es el que mete bajo su paraguas a todo libro en el que predomine el sexo. No, no me contradigo con lo que he denominado primera característica, porque la segunda característica es esta:
Sexo no es igual que erotismo, y desde luego no es igual que porno. Y mucho menos es igual a violación.
Un relato erótico puede serlo sin que haya siquiera contacto físico. Un gesto, un juego de miradas, un intercambio de palabras juguetón, una situación con morbo, un trío… bien pueden hacer un relato erótico. Una violación es un delito (y escribir sobre ello desde un punto de vista positivo, por cierto, es apología de un delito, lo cual también es un delito). El mete saca vulgar, los polvetes rápidos y mal narrados o las fantasías sin elegancia ni lógica son porno.
En ocasiones la línea es muy, pero que muy fina, lo que me lleva a la tercera característica:
El erotismo debe ser narrado con elegancia.
No me refiero a que se omitan las palabrotas ni que se sustituyan las palabras normales por metáforas cutres. Se pueden llamar las cosas por su nombre, pero narrar la escena elegantemente, no como si estuvieras contando una fantasía pornográfica a unos amigos. El mismo relato narrado con elegancia o narrado de forma más tosca, con distinto ritmo… puede crear un efecto de erotismo o de porno mal hecho.
Otra característica obvia a tener en cuenta es la siguiente:
La literatura erótica debe tener los mismos componentes que cualquier obra literaria.
Estamos hablando de literatura, señores. Literatura. Lo mínimo es que tenga una trama, unos personajes y un marco escénico. Algunas mal calificadas novelas (o relatos, lo mismo da) eróticos tienen personajes, pero se olvidan del marco escénico o, lo que es peor, de la trama (ya si se olvidan de ambos mejor ni hablamos).
Un planteamiento, un nudo y un desenlace es lo mínimo. La trama puede ser de cualquier tipo y subgénero: una historia de suspense, superación personal, un romance, una fantasía con seres de otro mundo… Es igual, mientras la tenga. Si no la tiene, podrá ser erótico, pero nunca será literatura.
Por último, señalar algo que me está tocando la moral, y es la idea que se está haciendo mucha gente (erróneamente) de que la erótica tiene que ser sumisión y sado. La mayoría de las grandes apuestas editoriales van en esa dirección, pero:
La literatura erótica tiene una inmensa variedad de posibilidades.
Hablo de sexo normal, sexo con aparatitos, sexo duro, sexo dulce, orgías, voyeurismo, sexo entre personas del mismo sexo y una infinidad de variantes más. Hasta comportamientos sexuales extraños, como en Perversiones. Mientras cumpla con las características mencionadas, todo vale (salvo, como ya he dicho, la violación). Limitarse al sumiso/no sumiso es estrechar muchísimo las miras, y eso es lo que generalmente quema un género.
Y estas son las características que tiene que tener, para mí, una novela erótica. Y cierro, como siempre, con buenos libros.



