La novela histórica es uno de los géneros con más éxito en España. En principio, todos tenemos claro lo que es: una novela ambientada en un pasado no cercano, documentada de forma que se alcance cierto nivel de precisión, pero con elementos ficticios en la trama, los personajes…
Cuándo es novela histórica
En cuanto ahondamos un poco en la definición, hay alto nivel de ambigüedad, cosa que salió a relucir cuando hice mi curso de Historical fiction con la universidad de Virginia. Por ejemplo, si una persona de cuarenta o cincuenta años escribe una novela sobre la movida madrileña en el año 2014, no lo consideramos novela histórica porque estuvo allí. Pero si lo escribe un extranjero de la misma edad, o una persona de veinte, que no lo ha vivido y por tanto tiene que documentarse, empezamos a dudar de esa definición. Si un escritor escribe la historia de sus abuelos, no se considera novela histórica, pero si escribe la de los abuelos de otra persona sí. Y como estos hay muchos ejemplos.
Pero por lo general, salvo excepciones, se considera que pertenece a este género sin ninguna duda cuando se ambienta 70 años antes del nacimiento del autor.
A todo esto, que se ambiente en un periodo que consideramos histórico no significa que sea novela histórica. Por ejemplo, he oído a algunas personas decir que Orgullo y prejuicio era una gran novela histórica. La autora vivía en esa época, ergo no es histórica. Es un poco de cajón, pero no está de más decirlo.
La documentación es la clave
Creo que la documentación es uno de los elementos más importantes a la hora de abordar la novela histórica. Debe estar al servicio de la trama, claro, lo que no descarta que el escritor tenga que documentarse mucho, sobre el más leve detalle que vaya a mencionar en la trama. Aunque esa documentación pase desapercibida para el lector medio, el autor debería saber qué se comía, cómo se vestía, cómo se hablaba… en esa época. Y ya si menciona sus fuentes, mejor que mejor.
También hay que tener en cuenta la aparición de personajes reales. En el momento en que el autor los usa, tiene que ser consecuente con cómo eran, y por tanto debe documentarse todo lo posible sobre ellos. Cuanto más importantes sean para la trama, mejor documentación debe haber sobre ellos. Ya si son los protagonistas ni os cuento…
Subgéneros de la novela histórica
Pasando a otras cosas, la novela histórica se presta genial a la mezcla de géneros. Podemos tener una trama de suspense y misterio, romántica histórica (ya dediqué un mes a esa mezcla y hay muchos casos reseñados en el blog) o incluso fantástica (La novia fantasma me alucinó, y era absolutamente histórica a pesar de que buena parte de la trama transcurre ¡en el mundo de los muertos!).
No obstante, me permito recordar que en el momento en que hay un time travel deja de ser histórica. Sigue siendo del género, sin embargo, cualquier novela que juegue con dos o más líneas argumentales, aunque una sea pasada y otra actual (generalmente afectada por los hechos pasados, investigándolos…). Mientras no haya viajes en el tiempo, no hay problema.
Para ahondar en el género
Algunos relatos históricos:
- La dama y la torre: La dama bordaba, en lo alto de la torre del castillo, esperando la llegada de su esposo. Frustrada. Sin consuelo…
- Noche en vela: Llegaba el gran día, aquel en que se convertirá en caballero. Solo tenía que pasar la noche en vela…
- Incontinente: el viejo no estaba dispuesto a morir, así que se escondió de los soldados… pero su cuerpo le traicionó
- Error por fausto: enamorado de su esclava mulata, estuvo en el bando ganador pero cometió un error fatal.
- Un baile bajo la luna llena: el soltero de oro y la solterona coinciden en el cenador durante un baile…
- El Guerrero Gato: se dedicaba a saldar deudas, reales o de honor, en nombre de sus clientes. Tenía una buena reputación, pero no todos los encargos eran fáciles…
