DE QUÉ VA: Lola se siente fenomenal consigo misma, pero sus amigas se empeñan en recordarle lo cerca que está de la cuarentena.

Novela chick lit
288 páginas

RESEÑA: ya tenía una buena experiencia con los libros de la autora (ya leí y reseñé en su momento Un féretro en el tocador de señoras), así que cuando se presentó la oportunidad no lo dudé. Y no me arrepiento en absoluto.
Aunque el libro trata temas serios (la autoestima, las crisis por la edad…) lo hace en clave de humor y con una protagonista de lo más fuerte: Lola, que tiene sus altibajos pero que siempre acaba levantándose con optimismo (sorprendentemente, muchas de las veces gracias a su hijo y no a sus amigas) y cogiendo las riendas de su vida.
Sus amigas también tienen lo suyo: Rita (insufrible, me ponía de los nervios cada vez que salía) se lo toma todo a la tremenda, deformando la realidad con su baja autoestima y su ego desmedido; mientras que Felicia no para de pedir consejo (sin ayudar a Lola a superar el bache, pero esperando que ella la ayude), aunque de poco sirve pedir consejos porque se come el tarro constantemente y al poco de quedarse convencida de algo vuelve a darle vueltas.
En cuanto a los personajes masculinos… vaya con ellos. Tenemos a Enzo, enamoradizo y cargante a más no poder; a Jorge, el divo de las telenovelas obsesionado con su propio reflejo… y a Hamilton, el director de telenovelas que, cuando quiere algo para su serie, no para hasta que lo logra. También hay muchos otros secundarios que me han llamado la atención, como Gio o las (arpías) de “chapa y pintura” (maquillaje y peluquería, vamos).
Lo mejor, aparte de la forma en que está escrito, con un estilo muy fresco y divertido, son las situaciones tan extrañas en las que se encuentra muchas veces Lola, que te sacan la sonrisa. Y si hay que buscarle una pega, diría que un par de cambios algo bruscos en la trama, un tanto repentinos, especialmente al final (no digo más, que si no meto spoilers).
Pero vamos, que está genial y merece la pena, especialmente si estás un poco de bajón y te apetece echarte unas risas.



