Este ensayo habla de la epidemia que hubo en Londres en 1854 y cómo el doctor anestesista John Snow y el reverendo Henry Whitehead derrotaron a la enfermedad. Combinaron conocimiento local e investigación científica, cambiando nuestra perspectiva sobre la vida moderna.

270 páginas
Este libro habla de un hito histórico poco conocido que revolucionó la forma en que concebimos las enfermedades. También influyó en cómo se estructuran las ciudades modernas.
Hasta entonces, creían que el origen de las enfermedades eran cosas aleatorias como el miedo o la miasma. Los académicos de la época creían tanto en esta última que obviaban los datos que la contradecían o los daban la vuelta para confirmarla.
John Snow, científico aficionado multifacético, desmontó la teoría del miasma. Recorrió el barrio afectado, trazó un mapa, hizo estadísticas e indagó hasta encontrar el foco de contagio: un pozo de agua. Gracias a Henry Whitehead, que conocía el barrio y sus dinámicas, su teoría sobre la transmisión hídrica se hizo más sólida y poco a poco desbancó a la teoría sobre las miasmas, lo que provocó grandes cambios en la concepción de las ciudades.
Steven Johnson profundiza en todos los aspectos de la investigación: desde sus protagonistas, el origen del brote y los casos que ayudaron a hacer más sólida la teoría, hasta el porqué del empecinamiento de los académicos. También ahonda en las dinámicas del barrio y de la propia ciudad de Londres, y habla de los que vivían de lo que encontraban entre los desechos o de los propios desechos (profesiones sorprendentemente especializadas y jerarquizadas).
Es muy interesante, aunque tiene puntos redundantes y pesados.
