Las aventuras de Willy Fog son sobradamente conocidas, aunque quizás demasiado y llevando a confusión; hay un montón de adaptaciones, más o menos fieles y más o menos cómicas, y las no fieles predominan. Por ejemplo, hay mucha ignorancia por ahí: señores ilustradores, el señor Fogg no se llegó a montar en un globo en todo el viaje. Fue en barco, en tren, en trineo y hasta en elefante, pero nunca en globo.

Reseña de la novela clásica de aventuras La vuelta al mundo en ochenta días, de Julio Verne

Título original: Le Tour du monde en quatre-vingts jours

304 páginas

SINOPSIS: Phineas Fogg apuesta una gran suma de dinero a que dará la vuelta al mundo en 80 días.

RESEÑA: No tengo muy claro qué esperaba del libro (aunque parece ser que la serie de dibujos me encantaba, no tengo recuerdos de la misma), pero lo que he encontrado difiere bastante de la imagen mental que me había formado. No es mejor ni peor, sólo diferente.

De entrada, esperaba un Phineas Fogg más aventurero, no un señor frío que se queda dentro del tren o del camarote y que ni mira el paisaje. Toda una parodia del estereotipo de caballero inglés, el hombre me ha hecho gracia.

También es un puntazo el criado Passepartout y el inspector Fix que le persigue convencido de que es un ladrón de bancos. El único personaje femenino apenas tiene relevancia.

La verdadera acción se produce gracias a los secundarios, y mantienes el interés para ver si es realmente un ladrón de bancos y si lo consigue (aquí no tuve sorpresa, aunque no me acordaba de nada de la serie, recuerdo perfectamente el último episodio de la misma, manda narices).

Como único punto en contra, las interminables descripciones. Vale que es un libro de viajes, pero entorpecen el desarrollo. Pero por lo demás, un libro entretenido y con una buena historia. 

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