Novelas de fantasía épica
Trilogía original de Richard Awlinson: Las tablas del destino, Tantras y Aguas Profundas

Título original: Shadowdale, Tantras, Waterdeep
Sinopsis breve: tras el robo de las Tablas del Destino por parte de dos dioses, Lord Ao expulsa a todos al mundo terrenal hasta que las devuelvan. Unos héroes tendrán que recuperarlas para devolverlas.
RESEÑA: Son tan repetitivos, con aventuras tan redundantes y tan nula evolución de los personajes (quizás un poco de Cyric, pero desde luego insuficiente) que empezaron por un entretenido y, para cuando llegué al tercer libro, ya me tenía que obligar a leerlos. No recordaba nada de la historia, solo que el concepto era interesante, pero se queda en eso, en un concepto bueno con un desarrollo pesadísimo. Los personajes me caían mal, por cierto.
Quedan dos libros, con un cambio de autor que (espero) suponga también una mejora. Desde luego, por circunstancias, los personajes no pueden seguir en el mismo papel cargante. Que exista la posibilidad de que desarrollen un papel peor es lo que me preocupa. Lo que está claro es que me tomaré un largo descanso antes de atreverme con los siguientes.
Segunda Bilogía: El príncipe de las mentiras (James Lowder), El crisol: El juicio de Cyric el Loco (Troy Denning)

Título original: Prince of Lies, Crucible: The Trial of Cyric the Mad
Sinopsis breve: diez años después de convertirse en dios, Cyric sigue empeñado en encontrar el alma de Kel y también pretende crear un libro que le convierta en el único dios del mundo.
RESEÑA: Lo poco que recordaba de la serie era de estos libros y no es de extrañar. Donde en la primera trilogía encontrábamos personajes estereotipados y aventuras predecibles, aquí encontramos una construcción del mundo más compleja y una trama que se centra en los tejemanejes (y punto de vista) de los dioses, que resultan ser mucho más limitados y cuadriculados de lo que se podría pensar, lo que facilita a Cyric sembrar el caos (y lo que, por otro lado, también hace predecible lo que va a ocurrir).
La narración es también más fluida e interesante (“El príncipe de las mentiras” se narra desde el punto de vista de los dioses directamente, “El crisol: El juicio de Cyric el Loco” se narra desde el punto de vista de Malik, un siervo de Cyric). Aunque a veces pasan cosas “porque sí” y tiene algunas inconsistencias, después del truño que resultó ser la primera trilogía, es un alivio encontrarse con estos dos libros, que por lo menos mantienen tu curiosidad.
En definitiva, el cierre me ha gustado mucho más que el inicio. Casi me siento tentada de conservarlos, aunque no creo que soportaran una tercera relectura y ocupan demasiado espacio en la estantería.
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