Esta trilogía es la prueba perfecta de cómo algo brillante se puede transformar en un desastre por la necesidad de alargar. El primero fue una gran sorpresa que resultaba más o menos autoconclusiva, mezclando supervivencia postapocalíptica con magia. Podría haberlo dejado ahí, pero es una autora que parece tener una necesidad patológica de escribir varios libros cuando se trata de fantasía. Pero los demás parten de un gran salto en el tiempo y fueron un claro ejemplo de la falta de ideas y mal desarrollo.
De qué van
Una pandemia elimina a gran parte de la población mundial mientras algunas personas comienzan a desarrollar poderes extraordinarios. Varios grupos de supervivientes buscan un lugar seguro mientras una profecía señala a una elegida de las fuerzas del bien.
Reseña
Año uno

Título original: Year One
464 páginas
Con Nora Roberts nunca se sabe, ya sabéis, pero este libro es una joyita inesperada. Ha creado un apocalipsis bastante sólido, aunque los elementos fantásticos quedan sin explicación hasta el momento. Por cierto, salvando distancias, muchos detalles me han recordado a la saga Fiebre, de Karen Marie Moning (pero los de esta última son mucho mejores).
Es una trama de supervivencia tras el apocalipsis, aunque empieza desde que se infecta la primera persona. Gracias a ello, acompañamos a los protagonistas durante su adaptación al nuevo contexto de caos donde la plaga se lleva a muchos, pero el colapso de la civilización y la magia a muchos más.
Un pequeño problema que tiene es que es todo muy maniqueo: luz y oscuridad (englobando esta a los que usan la magia para el mal y los humanos corrientes que aprovechan la situación en su beneficio o quieren matar todo lo diferente). No hay personajes complejos a los que no se sabe dónde encajar y los buenos (los protagonistas) me parecieron un poco ñoños.
A pesar de ello, el ritmo es fantástico, aunque afloja a veces, y el libro engancha. Por supuesto, no acaba, y estoy deseando leer el próximo.
Sangre y hueso

Título original: Of Blood and Bone
512 páginas
Con un salto temporal inmenso, este libro de transición baja el listón una barbaridad. Fallon está fuera de peligro, lejos del día a día «real» y duro de ese mundo que me fascinó, y todo se centra en ella y en su formación como líder, sanadora y guerrera.
Aprendemos detalles sobre la magia, pero Nora Roberts se recrea demasiado en ellos sin que pase nada de interés, por lo que me cansó a veces. Y ya comenté que los buenos eran bastante ñoños, a veces parecía que iban a ponerse a vomitar arco-iris de bondad, pero no se compensa con las escenas de peligro y tensión que plagaban el libro anterior.
Apenas tenemos vistazos a lo que pasa fuera y escenas de Nueva Esperanza, si bien el último tramo de la novela mejora (acaba el entrenamiento de Fallon y comienzan a pasar cosas), lo cual anticipa una mejora con respecto a este. O eso espero.
Nueva Esperanza

Título original: The Rise of Magicks
512 páginas
Tal y como esperaba, mejora con respecto al anterior al haber más acción… pero no lo suficiente para estar a la altura del primero.
El ambiente postapocalíptico que le daba tanto valor a la historia se perdió en «Año uno»; aquí los buenos ya han formado una comunidad organizada que replican según se expanden. Encuentran aliados con otros modelos de organización social, pero no se profundiza en ellos. Y hay lucha, sí, pero repetitiva, además, Nora Roberts se centra en la planificación de la batalla y lo que pasa después, pero se ventila la lucha tan rápido como puede.
Hasta la batalla final me supo a poco. Por cierto, aquí ya hay romance, aunque sin conflicto.
A pesar de todo, es muy ameno. Hay movimiento, los personajes siguen siendo ñoños pero sin empalagar tanto como antes, hay alguna muerte (pocas, para ser realistas) y el elemento mágico está currado. La narración es ágil y no cansa aunque sea predecible y maniqueo.
Vamos, que no es todo lo genial que podría haber sido y que anticipaba «Año uno», pero se deja leer.
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