De qué van:

Rin, una huérfana de guerra pobre, supera el Keju, la prueba para encontrar a los jóvenes con más talento del imperio. Nadie esperaba eso, ni que lo hiciera con las mejores calificaciones, por lo que entrará en Sinegard, la academia militar más elitista de Nikan. Allí, se están preparando para la probable invasión de la Federación de Mugen los futuros oficiales del país.

Pero Rin es una mujer, pobre y de color, así que no lo tiene fácil en Sinegard, cuyos compañeros son todos hijos de gente en alta posición y le hacen la vida imposible. Pero Rin hará cualquier cosa para seguir allí, y además descubre que posee poderes chamánicos.

Cuando estalle la guerra, sus habilidades serán cruciales, pero hay demasiados intereses en varios bandos que harán difícil la victoria.

1. La guerra de la amapola

Portada de la novela La guerra de la amapola, de R. F. Kuang

Título original: The Poppy War

648 páginas

Esta novela ha optado a varios premios y se la pone por las nubes. La verdad es que tiene un worldbuilding muy interesante inspirado en China-Japón, mezclado con chamanismo y un fuerte componente militar.

Sin embargo, debo decir que me resultó muy predecible desde cientos de páginas atrás. La autora se basa en hechos históricos conocidos como lo ocurrido en Nankin, lo que no ayuda a encontrar sorpresas.

La novela es muy amena, eso sí, aunque no apta para gente sensible. La historia, en cuanto Rin sale de la academia (donde hay acoso), es excesivamente cruda (autolesiones, abuso de drogas, maltrato, mutilaciones, discriminación, genocidios…) y las atrocidades van in crescendo. La autora es muy gráfica en ese sentido.

Por otro lado, a nivel psicológico tiene también un punto que el uso de la magia y los dioses sea peligroso y destroce a los personajes psicológicamente, corrompiéndoles.

Si quitáramos toda esa brutalidad y ese toque, sin embargo, seguiría siendo una trama típica de una novela juvenil. La protagonista simplemente toma demasiadas decisiones impulsivas e inmaduras sin pensar en las consecuencias.

Por otro lado, el final resultaba prometedor en cuanto al potencial de dejar de ser predecible.

Collage de portadas internacionales de la novela La guerra de la amapola, de R. F. Kuang

2. La república del dragón

Portada de la novela La República del Dragón, de R. F. Kuang

Título original: The Dragon Republic

786 páginas

Aquí la fantasía está más presente, ya que la autora no se basa tanto en hechos históricos (a pesar del claro paralelismo con la Revolución China), por lo que resulta mucho menos predecible.

La trama tiene algunos giros interesantes, pues todos tienen intenciones ocultas y la gente de confianza de Rin se va perdiendo. También entran en juego los hesperianos (paralelismo de las potencias occidentales colonialistas), con un gran progreso científico gracias a su creencia en un único dios, que quieren estudiar (y eliminar) a los chamanes. Y Rin es la que tienen a mano.

Se modera un poco la violencia y la autora no se recrea tanto, si bien sigue habiendo cosas bastante fuertes dentro de un contexto de guerra constante. Las dos facciones son el Imperio y Vaisra, jefe militar del dragón, que busca formar una república con el apoyo de los hesperianos, aunque estos no piensan mojarse hasta que la victoria no esté clara.

El arco de personaje de Rin es bueno: debe superar la adicción y los traumas, así como empezar a tomar decisiones propias (aunque cuesta creer lo fácil que le resulta lo referente al opio). No deja de ser el equivalente a Mao, así que no tiene que caernos bien, toma decisiones monstruosas y no tiene empatía, pero al ser tan moralmente cuestionable resulta interesante.

El resto de personajes también tienen sus propios traumas, problemas y secretos, que a veces llevan la historia en direcciones insospechadas, pero sin perder la credibilidad.

En definitiva, esta segunda parte es mejor y la tercera parte pintaba bien.

Collage de Portadas internacionales de la novela La República del Dragón, de R. F. Kuang

3. El dios en llamas

Portada de la novela El dios en llamas, de R. F. Kuang

Título original: The Burning God

788 páginas

Aquí ya no está tan presente el paralelismo con la Revolución China en favor de la fantasía (aunque Rin sigue siendo Mao). La autora se centra más en la crítica al colonialismo con la figura de los hesperianos, que con su tecnología y su odio al chamanismo son la principal amenaza, aunque aparecen poco porque dejan que los nikaras se maten entre sí.

La narrativa está demasiado centrada en Rin; el resto de personajes interesantes se desarrollan poco y eché en falta un cambio de punto de vista de cuando en cuando, en especial con Nezha.

El arco de personaje de Rin, además, se estanca: sigue tomando decisiones moralmente cuestionables, pero no llega a empoderarse, sino que en todo momento es impotente y débil. Sigue insegura, con traumas y con odio, pero ya nada genera cambios ni para bien ni para mal, salvo cuando le da la paranoia. Así pues, se pasa todo el libro siendo arrastrada por las circunstancias, o por otras personas. Pocas veces intenta actuar por sí misma, y cuando lo hace todo empeora o se queda como está. Es frustrante.

Aparte, hay tantas traiciones que se dan por hecho, y está plagado de deus ex machina y diabolus ex machina, algunos inexplicables, para mantener una fluctuación constante entre esperanza y desesperanza, lo cual cansa.

Con todo, el final me ha parecido muy apropiado e inevitable. Se podría desarrollar el después desde otro punto de vista, pero queda bien cerrado, y en definitiva es una trilogía satisfactoria.

Collage de Portadas internacionales de la novela El dios en llamas, de R. F. Kuang

Reseñas originales: La guerra de la amapola, La república del dragón, El dios en llamas.

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