Miro por la ventana al hombre que me mira por la ventana. Nunca me atrevo a decirle nada y él tampoco, sólo miramos. Parecemos idiotas, mirándonos fijamente sin decir palabra. Pero hoy se acabó, hoy le hablo. No obstante, cuando voy a abrir la boca suena el teléfono. Otro día será.
Sígueme en…
O apúntate a la newsletter y no te pierdas nada.
Escribí este relato en mayo de 2015 directamente para el blog.






