Ya hace diez años me empezaba a preocupar esto: en un blog en el que habían empezado predominando las reseñas de cinco y cuatro estrellas, estas eran cada vez más escasas y ahora lo normal era que pusiera tres, dos o incluso una. Una diferencia que con los años se ha hecho aún más acusada.

Me sigue encantando leer, pero cada vez me gustan menos los libros que leo. Y no es que los que leo sean peores, porque ahora releo algunos que me encantaron en esos primeros años de blog y a muchos acabo quitándoles una o dos estrellas. Otros realmente se merecían esas cinco estrellas, pero son una minoría.

El problema es que leo mucho. Y muchos de los libros que leo son muy buenos. Eso no puede sino hacer que ponga el listón cada vez más alto, porque es muy difícil alcanzar ese nivel de brillantez de algunas novelas que son de diez de verdad.

También tengo muy buena memoria. Con todo lo que leo, recuerdo muy bien todo (salvo quizás los nombres de los personajes) y eso me hace ser más crítica porque veo las influencias. Además, como escritora que se forma para seguir mejorando, muchas veces veo lo que pretende hacer el autor, reconociendo estructuras y puntos de giro, poniendo los ojos en blanco con estereotipos de personajes que no se desarrollan y fijándome en los detalles que a otro lector poco atento no le llamarían la atención y luego le sorprenderían.

Sí, resulta difícil sorprenderme. No me molesta que un libro me resulte predecible, que repita estructuras y que tenga estereotipos o influencias, pero para dar buena nota necesito que vengan acompañados de algo más (un elemento de sorpresa, un desarrollo de personajes espectacular, una prosa excelente). Si no tienen ese «algo más», no puedo darles la mejor nota, quizás ni siquiera las cuatro estrellas, por mucho que haya disfrutado de la lectura.

Otra cosa que hace que baje mi puntuación es una mala traducción, una mala corrección tanto ortográfica como de estilo (si tiene fallos graves de estructura evitables con una lectura en profundidad de un experto, o demasiadas erratas, puede bajar muchas estrellas de golpe) o gazapos en la documentación.

Todo esto me pone en un serio aprieto. Necesito más, cada vez más. Necesito grandes argumentos, necesito personajes sublimes, necesito una prosa de calidad y bien corregida, necesito una estructura sin agujeros y necesito un planteamiento brillante. Casi nada. Vale que también disfruto con las novelas que son solo aceptables y entretenidas, pero cuando llega una larga racha leyendo solo eso me empiezo a desesperar.

Ojalá se pudiera anticipar lo bueno que es un libro antes de comprarlo, pero no es así. Ya se aseguran de darle una buena capa de pintura. Por eso, cada vez me baso más en recomendaciones de gente afín para elegir mis lecturas. Nunca de la sinopsis. Nunca de las valoraciones de Amazon. Pero claro, eso es limitado, porque la gente afín no se encuentra tan fácilmente, y solo encuentro gente afín para algunos géneros. Por eso leo tanto libro bueno de fantasía y ciencia ficción y tantos desastres en otros géneros. Y en parte por eso monté el Club de Lectores, para conseguir recomendaciones buenas de otros géneros.

Pero supongo que es lo normal. Conozco más gente a la que le pasa lo mismo, todos muy lectores. Solo espero que no suba el listón hasta niveles inalcanzables y poder seguir disfrutando de mi mayor afición. O desarrollar más mi instinto lector para que solo caigan en mis manos esos libros con «algo más» que son tan preciados.

En el fondo, no es tan grave. Todos los años, caen unos cuantos de cinco estrellas, que recopilo en una entrada especial. Son una minoría entre cientos de lecturas, pero ahí están. Sigo buscando muchos más, para agrandar esa lista todavía más.

Sígueme en…

O apúntate a la newsletter y no te pierdas nada.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *