Las luces pasaban veloces, perdiéndose en la oscuridad tan rápido como emergían de ella. Amargada, se dijo que ese viaje en tren era como su vida: luces efímeras en un mar de oscuridad.

Pero justo en el instante en que tenía esos pensamientos el tren salió del largo túnel y un hermoso paisaje sustituyó a la negrura.

Sonrió. Tal vez había algo de esperanza, después de todo.

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