¡Veinticuatro horas para el fin del mundo y aún no encontré a mi media naranja! ¿Cómo encontrarla en tan poco tiempo? Echo a correr sin dudarlo por las caóticas calles.
Doce horas para el fin del mundo y no he parado ni un segundo. Estoy agotada, y lo peor de todo: ni rastro. Pero no renunciaré.
Sigo corriendo… falta tan poco que no me atrevo a mirar el reloj… doblo otra esquina… ¡Catapúm!
—Lo siento —decimos jadeando al unísono el hombre al que acabo de arrollar y yo.
Le miro a los ojos y sé que le he encontrado al fin. Echamos un vistazo al reloj con tristeza. Queda una hora… Habrá que aprovecharla.
Sígueme en…
O apúntate a la newsletter y no te pierdas nada.
Otro de los relatos que encontré en el ordenador viejo. Me acuerdo de haberlo escrito en escritura automática, pero exactamente no de cuánto.


Descubre más desde Déborah F. Muñoz
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
