—¡Nos atacan! —gritan los dos tripulantes al unísono. Las luces de los monitores parpadean y ambos comienzan a apretar los botones frenéticamente, pero el enemigo está a punto de caer sobre ellos.
—Pero ¿no os he dicho que no toquéis las tragaperras? —dice la madre mientras les da sendas collejas y mira con gesto de disculpa al fastidiado camarero.
—Pero mamá, no estábamos haciendo nada —protesta uno de los niños. El otro le hace gestos para que se calle y susurra al oído de su hermano:
—De todas formas, estábamos a punto de ser barridos del mapa por los aliens.
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Escribí este relato en octubre de 2010, probablemente mientras estaba trabajando en el bar. No llegué a publicarlo en ningún sitio, se quedó guardado en el pc y acabó en el olvido hasta que lo rescaté






