Nico se aburría tanto en la comida familiar que, mientras los adultos discutían sobre lo mismo de siempre, cogió un lápiz y se puso a escribir un relato corto. Iba sobre unos ladrones que escondían las bolsas repletas con su botín en una cueva tan profunda y oscura que necesitaban dos antorchas para llegar hasta el recoveco donde almacenaban todos sus tesoros. La idea era buena, pero no le gustó el resultado y ni siquiera se molestó en llevarse el papel a casa.

Su primo Josua, cuando vio el papel y lo leyó, vio rápidamente su potencial. Había un concurso de relatos en su colegio y no se le había ocurrido nada, pero esa historia era genial. Estaba mal escrita, pero de eso se podía encargar él.

Así lo hizo y ganó el primer premio, lo que le animó a seguir presentándose a otros certámenes. Pero no se le ocurría nada original; era consciente de que tenía el talento, pero no la imaginación. Por suerte, tenía un primo de lo más creativo.

—Juguemos a inventar historias —le propuso a Nico la próxima vez que hubo comida familiar.

Él aceptó encantado y ni siquiera se dio cuenta de que todo lo inventaba él, que Josua se limitaba a guiarle un poco y a tomar notas de vez en cuando. Y así, con ideas robadas a su primo en cada reunión familiar, se convirtió en una joven promesa de la literatura. Hasta que su madre, orgullosa, decidió leer uno de sus relatos premiados en voz alta delante de toda la familia. 

Desde ese momento, Nico, que no era tonto, se cerró en banda y no volvió a jugar a inventar historias con él. Josua, en quien todos tenían puestas altas expectativas, se estrujó la cabeza todo lo que pudo, pero no le vino a la mente ni una idea.

Al final, tuvo que suplicarle a su primo que le contara alguna historia, cosa que él estaba esperando. Su paga no era suficiente, pero Josua recibía una buena cantidad todas las semanas y pronto llegaron a un acuerdo. 

Aun hoy, cuando ya es un renombrado novelista, Josua sigue yendo a medias con su primo, cuyas ideas son la base de toda su obra. Todas las veces que ha intentado escribir algo sin él se ha quedado en blanco, igual que todas las veces que Nico ha intentado escribir algo por su cuenta ha sido un desastre a nivel narrativo. Por eso, aunque Josua piensa que su primo es un vago y este piensa de él que es un cuadriculado, siguen siendo un gran equipo.

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