De las capitales imperiales, Praga es la ciudad que más me gustó. Es preciosa y con mucha personalidad, además, hay mucho que ver y tiene bastantes leyendas, por lo que merece la pena hacer un tour de ese tipo.
Malostranská

El barrio de Malostranská (Mala Strana), que engloba la Ciudad Vieja de Praga y está alrededor del puente de Carlos, que solo tiene una estatua original, siendo las demás copias, lo que no impide que sea muy transitado. Como curiosidad, las dos torres tienen distinto color por los materiales de construcción usados.
Hay mucho que ver callejeando por esta zona, empezando por la bandera en honor a los caídos en la Guerra Mundial y pasando por el callejón más pequeño del mundo (que no lo es, solo el más pequeño de Praga), la estatua de dos tipos meando (cuyos penes en teoría se mueven) frente al museo de Kafka y un canal que llaman la Venecia de Praga.
También dedicamos un rato al muro de Lennon. En teoría está prohibido pintar en él, y en algún momento de la Guerra Fría incluso lo electrificaron para evitarlo, a pesar de lo cual allí la gente hace sus reivindicaciones (y algunas parejas ponen sus nombres).
También hay que ver la Iglesia del Niño Jesús. El origen de la estatua del niño, asociada a la fertilidad, es español.
El castillo de Praga

La fortaleza medieval más grande del mundo fue un poco decepcionante. No son lo que nosotros tenemos en mente cuando hablamos de un castillo. Es más bien un complejo palaciego con toda una ciudad dentro del recinto (hay hasta una catedral…). Barroco sobre todo, pero también tiene algunas cosas renacentistas, neobarrocas…
Dentro del recinto, aparte del Palacio Real, encontramos la Catedral de San Vito, la Basílica de San Jorge y varias residencias de nobles y empleados del palacio.
Yo compré solo la entrada estándar, que no cubre todo lo que hay que ver en esa zona, porque los que están en las taquillas no entienden ni papa de inglés y me entendió mal. Mi entrada solo cubría la catedral de San Vito (la parte a la que no se puede entrar gratis), el viejo palacio real (ningún esplendor), la basílica de San Jorge (no tan bien conservada como cabría esperar) y el Callejón Dorado, construido para los enanos del Rey (escalado a su tamaño) y los alquimistas. Es lo que más me gustó. Tiene varias ambientaciones chulas y hasta un pequeño museo de armaduras medievales y algunas armas. También se podía entrar a la zona de las prisiones y a las salas de tortura.
Los jardines solo abren en primavera y en verano.
El clementinum
Pagar esa entrada sí que merece la pena, pero reserva con mucha antelación, incluso en temporada baja. Va con visita guiada, solo en inglés o en checo, pero resulta muy interesante hacerla aunque no conozcas ninguno de esos idiomas.
La visita al clementinum me fascinó no solo por la maravillosa biblioteca (aunque no te dejan pasar y solo la puedes mirar desde la entrada), sino también por las curiosidades astronómicas, los instrumentos de medición y la panorámica desde la torre. Ese lugar se utilizó como medida del tiempo y del cielo durante siglos, y que tiene muchas curiosidades. Una visita que no puede fallar.

Ciudad Vieja
Ayuntamiento de Praga

Es el punto más llamativo de la ciudad por el reloj astronómico. Funciona cada hora en punto. Dura unos cuarenta segundos, se mueve la muerte y salen unos muñequitos por las ventanas (pero lo flipante es el reloj en sí).
También se puede ir al interior pagando. No me llamaba tanto la atención la torre como el hecho de que hubiera unos interiores históricos, tanto más tras ver la esplendorosa entrada. Sin embargo, los interiores históricos no tienen mayor interés. Por no tener, casi no tienen ni muebles.
Para subir a la torre es una larguísima rampa, que finaliza en unas escaleras a las que hay que subir cuando el semáforo se pone en verde. También puedes subir en ascensor si haces un pago extra. Y sí, las vistas son espectaculares, pero no para pagar de esa cantidad; ni siquiera se podían ver los mecanismos del reloj astronómico por dentro (solo los muñequitos).
Más de la ciudad vieja y el barrio judío
La ciudad vieja abarca la plaza del reloj astronómico y muchos puntos de interés del centro: el Teatro Estatal, la universidad carolina, algunas iglesias. De hecho, cerca de la Torre de la Pólvora hay algunos interesantes edificios modernistas, utilitaristas y hasta cubistas.
Al lado está el barrio judío. De este último hay poco que lleve a pensar que es judío, ya que en su momento se demolió entero (bonitos edificios, por cierto) y se expulsó a los judíos de él. No obstante, ahora hay bastantes sinagogas y el cementerio judío, que tiene doce metros de profundidad.

Crónica del viaje completa:
- Praga: Malostranska y leyendas
- Cesky Krumlov
- Praga: castillo y ayuntamiento
- Karlovy Vary
- Praga: Clementinum, Ciudad Vieja y Barrio judío
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